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"Las
Recetas del Chieftain" |
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De
maestro de escuela a cocinero. Cómo llegué a cambiar la
tiza por el cucharón
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- Es
imposible imaginar la vida sin la comida; triste,
comerla solo frente al televisor y necio, no
agradecerla. "Las Recetas del Chieftain,
Autobiografía culinaria" tiene en cuenta estas verdades
y por eso el resultado es un libro que es mucho más que
una simple
enumeración de recetas: porque Santiago Boland, su
autor, a través de la comida nos conecta con la vida, su
vida. La
palabra autobiografía contiene tres lexemas de origen
griego: uno mismo, vida y escritura o sea que significa
escritura sobre la
propia vida. Vida que, en el caso de Santiago, tiene
raíces lejanas: irlandesa, por el lado paterno, la
catalana, por el materno y lo
demás, todo argentino.
Pero Santiago cuida en calificar su autobiografía como
«culinaria» o
-
sea que se ocupa de aquellos aspectos de
su vida relacionados con
la cocina, pero ¿qué no se cuece en una cocina? Así, a
lo largo de estas páginas encontrarán recetas de todo
tipo (sencillas,
complicadas, extravagantes y hasta nostálgicas)
rigurosamente explicadas, entremezcladas con un poco de
historia, más anécdotas,
reflexiones, chismes, odios y amores del Chieftain
Boland.
Escrito con mucho humor ¿irlandés? y en un lenguaje
amable y coloquial, nos lleva a imaginar que estamos en
casa de Santiago,
sentados a la mesa con él y Adri, su mujer, recordando
anécdotas o charlando sobre temas casuales, comiendo un
estofado de
ternera en cerveza negra o bebiendo un rico café
irlandés con una torta de manzanas o simplemente, un
mate criollo. Más allá de la
puntillosa recopilación de recetas irlandesas, el valor
de este libro está en que celebra la idea de comunión
que surge de la comida
compartida.
- Virginia Beatriz
Haurie
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-
Fiotán el salmón del conocimiento
-
Fragmento de “Las recetas del Chieftain, una
autobiografía culinaria” VH Libros. Buenos Aires 2006
- ¿Alguna vez pescó truchas? ¿No? Inténtelo. Primero
porque es un buena excusa para despedir el día en algún
piletón serrano,
-
segundo porque va a comprender por qué los Druidas
veneraban al salmón, ese primo mayor de las truchas,
como el pez de la
-
sabiduría.
-
Hace más años de los que quisiera, al atardecer, a
orillas del Sauce Grande, frente al cordón Esmeralda,
unos cientos de metros
-
aguas arriba del Puente Blanco, ese que enfila para el
Despeñadero, vi saltar por primera vez una trucha: un
relámpago de plata en
- el
aire… cierro los ojos y la veo, aún hoy.
- Mis
compañeros y yo nos quedamos toda la noche tratando de
lograrla con improvisados avíos de pesca. Sólo logramos
bañar la
-
carnada y sacar cuatro bagres. ¡Ah! y la definitiva
admiración por las truchas. El padre Brea, quien nos
había dado permiso para
-
acampar, se reía de nuestros chambones intentos y
afirmaba:
-
--¡Esa trucha sabe leer y escribir!--
- No
lo dudo.
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-
Años después, muchos años después, reunido con la
familia Boland de Australia, en el Jardín Botánico de
Brisbane, me sirvieron salmón. Era salmón del Pacífico,
salvaje, fruto de la captura en el mar, como el ochenta
por ciento de los salmones que se consumen en esos lares.
En Europa y América del Norte el mercado se abastece en
mayor medida del que proviene de criaderos. Es notable:
hasta la composición química del pez varía de uno a otro
medio de crianza. La diferencia, hasta en la calidad
nutricional, favorece al salmón salvaje. En nuestra
ciudad se comercializan dos variedades, el salmón
blanco, que se captura en la costa atlántica, y el
salmón rosado que proviene de los criaderos chilenos.
-
Antes de presentar las recetas con salmón quisiera
contarle la historia de Fiotán, el salmón del
conocimiento, y de Fion, el hijo de Cumhail.
-
Escuche atento:
-
Fionn Mac Cumhail tuvo una vida azarosa. Era hijo de
Cumhail, no otra cosa que “hijo de” quiere decir Mac o
Mc, y de Muirne, la del hermoso cuello, hija de un
Druida. De su madre heredó el color de su pelo, tal vez;
de su padre, ciertamente el conflicto con el clan de los
Mac Morna
-
Cumhill, el hijo de Trénmór, por intentar ser Chieftain
de los Fiana, la guardia de los Altos Reyes de Irlanda,
los Ar Rí, perdió la vida antes que naciera su hijo. Es
más, antes de casarse con Muirne. Así Cumhail le heredó
a su hijo el conflicto con los Mac Morna y la ambición
de regir los Fiana y, por eso, cierta
indefensión.
-
Cuando nació, recibió el nombre de Demne pero no pudo
usarlo, ni siquiera en medio de los bosques Slieve
Bladhma, a dónde su madre lo enviara para que la
Druidesa Bodhmal y su hermana, la guerrera Liath
Luachra, lo educaran. Por temor a que fuera descubierto
por el Clan Morna lo llamaron Fionn: “blanco” o el de
“cabellos rubios”.
-
Finnegas, por otro nombre Finneces, vivía en una cabaña,
cerca del río Boyne. Si con Bodhmal y Liath Luachra se
educó en el arte de sanar y aprendió las artes de la
guerrra, junto Finnegas, Fionn Mac Cumhill conoció las
artes de la magia y la magia de las artes.
-
Finnegas era poeta, quizá un druida, que buscaba el
saber por el saber mismo, el saber sobre todas las
cosas. En el Boyne, en un remanso, vivía Fiotán, el
Salmón del Conocimiento. Según los dichos de la gente
del lugar quien primero lo degustara llegaría a ver el
futuro.
-
Fiotán se había alimentado con avellanas que caían a su
piletón desde los árboles que bordeaban el Boyne, y como
todos saben, porque así nos lo trasmitieron nuestros
padres, el fruto del avellano –coll- en la lengua de
los poetas, la representación de la novena letra del
alfabeto Ogham, es la sabiduría concentrada en una
baya[1]. El salmón que alimentado con las avellanas
caídas al agua, además de aumentar el brillo de su piel
con más manchas de plata, se apropiaría la sabiduría del
avellano, portaría la sabiduría del mundo, la que
penetra con claridad el futuro. El Salmón, principio de
la luz, donaría a quien comiera primero su carne el
saber total.
-
Finnegas, conocedor de las virtudes de ese salmón, por
siete años había intentado pescarlo. Todas la mañanas,
antes de salir el sol y todos los atardeceres, cuando se
apagaba su lumbre, esperaba junto al Boyne, el río
testigo de la historia de Irlanda, que Fiotán cayera en
su manos.
- Una
noche, después pasar el atardecer, la hora en que los
salmones son más voraces, junto al al Boyne, Finnegas
llegó exaltado, con Fiotán cargado a sus espaldas:
¡Había vencido! Mandó a Fionn a cocinar el pescado y
cuando estaba a medio cocer se percató que la leña era
poca. Partió a buscar más al bosque cercano, no sin
antes recomendar al muchacho que no probara del salmón
hasta su regreso.
-
Cuidando fielmente la cocción, Fionn notó que la piel
del animal se estaba ampollando, intentó hundir la
ampolla y sólo logró quemarse el pulgar.
Instintivamente se llevó el dedo al boca para aliviar el
dolor. ¡Había probado el primero el sabor de Fiotán! De
inmediato se percató del don adquirido, la capacidad de
ver lo que todavía no es, de saber el futuro.
-
Cada vez que se llevaba el pulgar a la boca, como el día
que se quemó, el don lo cubría y el impenetrable muro
entre el presente y el futuro se diluia para él, sólo
para él, y sabía lo que iba a venir.
-
Toda su vida usó su don profético. Para sobrevivir de
sus enemigos, para lograr la paz en su tierra, para
alcanzar la jefatura de la guardia real... Cuando fue
Chieftain[2] de los Fianna, estableciendo un elevado
Código de Honor, los elevó a un alto grado de grandeza.
Tanto es así que se dice que fueron él y sus Fianna
quienes inspiraron la leyenda Arturo y los Caballeros de
la Mesa Redonda.
- Hay
irlandeses que dicen que Fionn no ha muerto, simplemente
duerme en una cueva esperando su día, el día en que
Irlanda más lo necesite. Entonces, y sólo entonces,
despertará para defenderla.
-
Después de oficiar de “seanachaì”, de “storyteller”, de
cuentacuentos, narrando la historia de Fion, Finnegas y
Fiotán, cuesta volver a la cocina, volver a calzarse el
gorro, anudarse el delantal y recomenzar. Pero no nos
neguemos a comer una posta de salmón sabiendo que es el
símbolo de la sabiduría. ¿Y si después de comer
atisbamos el futuro?
- [1]
Los celtas equiparaban las avellanas con la sabiduría
concentrada y la inspiración poética, como lo sugiere la
similitud entre la palabra Gaélica para designar esas
bayas, cno, y la palabra sabiduría, cnocach.
- [2]
Jefe militar
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Irish Stew, el guiso tradicional irlandés
-
Como
plato principal un guiso contundente. Como todos los
pueblos, el irlandés creó sus mejores recetas en la
necesidad, en la pobreza. En la gastronomía de Irlanda,
como en la de todo el mundo, conviene adentrarse a
través de la cocina pobre y el guiso de cordero, el
Stewed Lamb, lo es, por lo menos en su versión más
primitiva. A principios de los ’90 me propusieron
cocinar alguna comida tradicional irlandesa en el Primer
Encuentro de las Colectividades, organizado por la
Escuela Primaria Nº 11 de Pedro Luro, al sur de la
Provincia de Buenos Aires.
- En
una olla de hierro, de esas de tres patas, un caldero,
hicimos el guisito irlandés. Pusimos la olla sobre una
hornalla de campaña y la llenamos con capas alternadas
de bifecitos de cogote de cordero, rodajas de papas y
aros de cebollas. Cubrimos con caldo de cordero
desgrasado, hecho con los huesos, llevamos a hervor y
dejamos cocinar hasta que la carne estuvo tierna. Con
esos pocos ingredientes se hizo un Stewed Lamb realmente
pobre, aunque muy sabroso.
-
Recuerdo al menos tres de esos Encuentros de las
Colectividades. A veces lo acompañamos con Colcannon ,
ese purecito tan tradicional, pero basta con Black Soda
Bread. El postre: Apple Pie y Irish Coffee. Con los años
y la experiencia terminé armando mi propia receta, por
eso puedo afirmar que esta receta del Irish stew es la
receta del Chieftain
-
Complejidad y costos son medianos; el tiempo a emplear
para cuatro porciones no es mucho, una hora la
preparación y una hora y media, dos horas de cocción.
Necesitará una tabla de picar, una cuchilla afilada, una
olla de hierro, mejor un caldero, y una cuchara de
madera. Consigno las cantidades para una porción para
que calcule a gusto y las de cien porciones para grandes
celebraciones
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Cantidad de Porciones |
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Una |
Cuatro |
Cien |
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cordero |
0,250 kg |
1 kg |
25 kg. |
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zanahorias, |
0,125 kg |
½ kg |
12 kg |
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chauchas |
0,125 kg |
½ kg |
12 kg. |
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cebollas |
0,100 kg |
0,400 kg |
10 kg. |
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coliflor |
1 ramito |
Un coliflor |
5 coliflores |
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blanco de puerro |
Uno |
Cuatro |
10 atados |
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ajo |
½ diente |
2 dientes |
5 cabezas |
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caldo de carne |
½ vaso |
un vaso |
5 litros |
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aceite |
1 cucharada |
3 cucharadas |
1 litro |
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azúcar negra |
½ cucharadita |
1 cucharada |
0,400 kg |
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sal y pimienta |
a gusto |
a gusto |
a gusto |
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tomillo |
½ cucharadita |
1cucharada |
50 gramos |
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romero |
½ cucharadita |
1cucharada |
50 gramos |
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kümmel |
½ cucharadita |
1 cucharada |
50 gramos |
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extracto de
tomates |
1 cucharadita |
1cucharada |
1 lata chica |
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-
Caliente el aceite y perfúmelo con el ajo triturado.
Retire el ajo antes que se queme y en ese aceite selle
la carne. Retire y deje escurrir en papel de cocina.
Cocine las zanahorias en el mismo aceite y reserve.
Rehogue las verduras y retírelas. Agregue el azúcar e
incorpore la carne, las verduras, el extracto de
tomates. Perfume con las hierbas, mezcle bien y agregue
el caldo. Puede sustituir el caldo en parte o totalmente
por scout, esa cerveza negra que reaspa la garganta.
Lleve a ebullición y cocine a fuego lento hasta que la
carne logre su punto. Puede completar la cocción en el
horno, en olla tapada, siempre a fuego lento. No deje
que se seque, agréguele caldo o cerveza generosamente.
- No
es mala opción usar Colcannon, o papas a la irlandesa
como guarnición. Es tradicional servirlo acompañado del
Brown Soda Bread cuya receta es esta:
-
Brown Soda Bread
- El
pan negro leudado con bicarbonato de sodio, baking soda,
es de bajo costo y de complejidad mediana. Tendrá que
dedicarle veinte minutos a su preparación, unos cuarenta
minutos a cocinarlo y esperar de cuatro a seis horas de
reposo para degustarlo. Consígase un bol para mezclar,
una cuchara de madera, una placa de horno y un cuchillo
afilado.
-
Para unas cuatro porciones necesitará dos tazas de
harina de trigo leudante, cuatro tazas de harina
integral, una cucharadita o dos de sal, dos cucharaditas
de bicarbonato de sodio y dos o tres tazas de leche
ácida. La leche ácida prepárela agregando una
cucharadita de jugo de limón por cada taza de leche.
¡Ojo con la leche ácida! Si no la usa, si no logra un
cierto tenor ácido en la masa, el bicarbonato no
funcionará como leudante. Verifique también la fecha de
vencimiento del bicarbonato. Si falla en estos detalles
su pan será incomible. Ahora: ¡Manos a la masa!
-
Precaliente el horno a 190º C. Enmanteque y enharine una
placa de horno. Mezcle los ingredientes secos en el bol
y haga un hueco en el centro. Agregue un poco de leche
ácida. Mezcle suavemente con cuchara de madera. Continúe
agregando la leche hasta formar una masa floja. En una
tabla de madera, ligeramente enharinada, coloque la masa
y trabájela hasta obtener una masa suave, que no se
pegue en las manos. Forme un bollo de unos 20 cm. de
diámetro y colóquelo en la placa de horno enharinada.
Con un cuchillo bien afilado, enmantecado, haga un corte
profundo, un tercio de la masa. Pincele con agua y rocíe
con harina. Hornee aproximadamente veinte o treinta
minutos a 190º. Con un pincho de madera verifique si
está cocido en el interior. Deje enfriar unas cuatro a
seis horas antes de cortar. Disfrútelo con manteca,
frito en el Irish Fry, o para mojar en el jugo del Irish
Stew, que para eso lo incluimos.
-
- … y
de postre comeremos Apple pie …
- Es
un plato tradicional, barato, no muy difícil; en una
hora, una hora y media puede, tenerlo listo; es
original pues se sirve tibio con un copo de helado o con
crema bien fría, y sobre todo me gusta a mí, aunque sólo
pueda comerlo de vez en cuando.
- Si
se decide a preparar un Apple Pie que rinda unas seis u
ocho porciones deberá munirse de una procesadora, un
palo de amasar y una tartera honda, de cuatro o cinco
centímetros de profundidad y de unos treinta y cinco
centímetros de diámetro. Luego deberá salir de compras
y procurase cuatro o seis manzanas verdes, Granny Smith;
un poco de canela, unas dos cucharadas soperas; unas
cuatro cucharadas de azúcar blanca, el jugo de un limón.
Necesitará también dos tapas de masa quebrada y no tiene
escapatoria, tiene que prepararla usted. No se consigue
este tipo de masa ya hecha.
-
Empecemos con el relleno. Pele las manzanas,
descorazónelas, córtelas en láminas muy finas y cúbralas
con el jugo de limón para que no se oxiden. Si, como a
mí, no le gusta el relleno de manzana con gusto a limón,
puede evitar que se oxide cubriéndola de agua, en un
bol.
-
Encare en seguida la masa. Usted necesita dos tapas de
pâte brisé, de masa quebrada. Se trata de una masa
friable, de esa que se desmenuza en la boca. Para ello
debe mezclar la harina con manteca de tal manera que
parezca arena. El procedimiento tradicional es tedioso,
sin embargo la primera vez que preparé esta tarta lo
utilicé. Se llena un bol de hielo, sobre el hielo se
coloca otro bol en el que se vuelca la mitad de la
harina, unos ciento veinticinco gramos y la mitad de la
manteca, unos sesenta gramos. Se trabaja a dos cuchillos
hasta que quede una mezcla arenosa. Se agregan los
restantes ciento veinticinco gramos de harina y los
sesenta y cinco de manteca y se continúa a dos cuchillos
hasta que toda la masa quede arenosa. Una vez obtenido
el sablage, la masa arenosa, se le agrega agua helada,
poco a poco, ayudándose con un tenedor. Forme un bollo y
deje reposar en la heladera. Hay otra forma de encarar
la masa. Siempre hay otra forma ¡la más fácil!. Es la
que utilizo habitualmente echando mano a la tecnología.
Ármese de una procesadora con cuchilla de corte. Vuelque
en el recipiente 250 gramos de harina y 125 gramos de
manteca, dé el máximo de velocidad y encienda la
máquina. En segundos obtendrá el sablage que a las
grannies les llevaba media tarde. Añada el agua helada,
unas pocas cucharadas y encienda. Siga agregando de a
cucharadas hasta que la masa empiece a trabar la
cuchilla. Saque el bollo y déjelo reposar en la
heladera. Los que saben dicen que si se prepara la masa
el día anterior es mejor, cuanto más reposo mejor.
-
Ahora armemos la tarta. Empiece por untar con manteca la
tartera, enharínela, retire el harina sobrante. Corte la
masa en dos, tome una mitad y guarde la otra en la
heladera. Estire rápidamente con el palote de amasar,
procurando tocar la masa con las manos lo menos posible
para que no tome calor. Forme un disco y cubra con él el
fondo y los bordes la tartera. Deje masa sobrante en los
bordes para poder cerrar. Guarde en la heladera la
tartera para que la masa se mantenga fría. Seque las
manzanas, agrégueles cuatro cucharadas de azúcar y dos
de canela. Saque la tartera, rellene la tarta con las
manzanas y vuelva a reservar en la heladera, mientras
forma rápidamente otro disco con la masa restante. Tape
la tarta, cierre con un repulgue, espolvoree con azúcar
y haga tres cortes profundos que permitan la salida del
vapor durante la cocción. A horno mediano cocine por
treinta o cuarenta minutos, hasta que esté dorada.
-
Sirva tibia. Vuelque crema batida, o simplemente crema
ácida, bien fría sobre la tarta para que se escurra por
los cortes de la tapa hasta el relleno. Acompañe con
helado de vainilla. No me diga nada…simplemente
disfrute…
-
Para que usted se luzca le voy a dar las cantidades
estimadas tanto para una tarta de seis u ocho porciones
y para preparar cuarenta pociones, unas siete tartas.
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Ingredientes
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Para una tarta, de seis a ocho porciones
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Harina de trigo: 0.250 kilogramos
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Manteca: 0.125 kilogramos
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Manzanas Granny Smith: 4 a 6 manzanas
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Agua: Cuatro a ocho cucharadas
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Canela: 2 cucharadas
-
Azúcar: 4 cucharadas
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Limón: El jugo de uno
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Para siete tartas, más o menos unas cuarenta porciones
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Harina de trigo: 0.250 kilogramos
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Manteca: 0.875 kilogramos
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Manzanas Granny Smith: 28 a 42 manzanas
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Agua: Cantidad necesaria
-
Canela:14 cucharadas
-
Azúcar: 28 cucharadas
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Limón: El jugo de uno
-
Como es obvio las cantidades se proporcionan para hacer
las compras, luego mientras uno prepara va aumentando o
disminuyéndolas conforme a gustos y experiencia. Lo
importante es tener en cuenta que ya sea para preparar
seis, cuarenta o cien porciones, debe armar cada tarta
como si fuese la única, hacerlas una por una.
- Con
esta receta completamos un menú irlando-argentino tipo.
Espero que lo disfruten .
- Las
recetas de la Ham and Peas Soup, del Irish Stew , del
Black Soda Bread y del Apple Pie, fueron tomadas de “Las
Recetas del Chieftain, una autobiografía culinaria” de
Santiago Boland.
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