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- “…Es la
historia una destilación del chismorreo o la esencia de
innumerables biografías…..”
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- O´Brien en
la historia. El Libro
- Prólogo
Confieso que la idea de
resumir en un libro la mayor cantidad de datos posibles
sobre la vida de O´Brien me venía trabajando
desde hacía muchísimo tiempo; todo comenzó cuando en
forma fortuita cayeron a mis manos documentos que
me parecieron de un valor incalculable; una vez leídos
todos los archivé siguiendo el orden cronológico
de los mismos y también confieso que mucho tiempo pasó
hasta que estos fueran requeridos para comenzar a
armar la historia... historia que también tiene la
suya...
- No me sentía capaz de
comenzar pues era muy poco lo que tenía disponible,
pero nada es casual, todo es consecuencia de las
actitudes que tenemos en la vida, y curiosamente este
libro comienza un día en que le ofrezco al dueño
de la Radiodifusora UNIVERSO, Fabi Ferreri, la
posibilidad de hacer un microprograma de tangos;
comenzamos en junio del año ’91 y en el mismo año y
a los pocos meses, mandábamos un programa los días
domingos por la mañana, de interés general y en el
cual tocábamos los temas que nos parecía debían
“prender” en la audiencia; así las cosas, un
domingo comentó parte de uno de los diarios que se
editaron en O’Brien 50 años atrás; fue una agradable
sorpresa; la audiencia, hasta ese momento reducida
pues la llegada era limitada por el sistema de circuito
cerrado, llamaba y pedía más cosas del tiempo
viejo; mandamos entonces un montón de cosas más, pero
luego al programa lo tuve que suspender por
cuestiones personales; de todas las formas la idea del
libro seguía fija y la gente seguía pidiéndome más
anécdotas del tiempo pasado. De pronto, la Radiodifusora
se transforma en radio abierta, de Frecuencia Modulada y
también de pronto me encuentro otra vez haciendo
el mismo programa; ahora con otras expectativas y con
una audiencia más grande; nuevamente empezamos con
las viejas historias de O’Brien y de nuevo la
audiencia que comienza a pedir más; mi material,
de pronto se termina y no tengo nada más que contar;
pero nuevamente el destino, que seguía tejiendo su
trama, hace que le comente a Juan Isidro Quesada y
preguntarle a su vez si él no tendría datos que
me permitieran continuar con los relatos en forma de capítulos;
cuando le muestro mis papeles se entusiasmó con la
idea y sacó a relucir su espíritu de Historiador de
Raza. Lo que siguió después es algo que merece ser
narrado en éste prólogo: el trabajo de Quesada fue tan intenso
como meticuloso, yo poco podía aportar salvo la búsqueda
de personas que oralmente me relatan hechos
acaecidos (confieso que fueron muy pocos los que encontré,
pues fueron desapareciendo con el tiempo) y también
pedía papeles, folletos, diarios y cuanto documento
sirviera para tener datos concretos.
- Mientras tanto, los
domingos eran sagrados para los oyentes que deseaban
conocer nuestra historia; y pasaba algo realmente
notable: la gente venía los días viernes para saber
que comentaría el domingo próximo; pero Juan tenía
sus propios medios de tortura: TODOS LOS CAPÍTULOS
FUERON MANUSCRITOS, MUCHAS VECES LO LLAMABA POR TELÉFONO
PARA PREGUNTARLE SOBRE ALGUNA PALABRA, FRASE O
APELLIDO Y CASI SIEMPRE LOS CAPÍTULOS ME FUERON
ENTREGADOS LOS DÍAS SÁBADOS ALGUNAS VECES A ÚLTIMA
HORA. Para la futura historia de O’Brien y con mucho
placer, guardo el original del libro en forma
MANUSCRITA, de un escritor que lleva como muchos lo
ignoran, a O’Brien dentro de su alma. Mía fue la
idea y el arranque, también muchos capítulos en los
cuales Juan no quiso intervenir, también la
estructuración y armado final de cada uno de ellos;
pero lo sustancial lo tubo Juan como protagonista;
por la gran documentación que logró reunir y que poseía,
se logró, al menos así lo creo, un relato
bastante completo del quehacer de nuestros antepasados y
de los que hicieron de ésta, nuestra Patria Chica,
lo que hoy es. Juan tuvo la virtud de rescatar del
olvido hechos, personajes y circunstancias que
tienen un encanto especial y que harán, no lo dudo, que
ellos sean creíbles y queribles pues tanto uno
como otros, destilan en el relato la calidez de lo
humilde y lo puro. Y por último, creemos que O’Brien
merecía tener su Historia escrita; esperamos ella sirva
para seguir manteniendo viva la llama del cariño y
la fuerza que le imprimamos para que siga pariendo
obrienses que quieran a su suelo natal. En lo que a
mi respecta, me siento plenamente gratificado; Dios me
permitió alguna vez, plantar algunos árboles,
tuve 2 hijos maravillosos y logré colaborar en relatar
una historia a través de un libro y un micrófono. A él,
las gracias como así también a mi esposa que supo
aguantarme la locura que me produjo sumergirme en
el mundo apasionante de la historia.
- Juan Ramón D’Ángelo
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- El pueblo de O’Brien fue
fundado el 21 de marzo de 1909 en campos de propiedad
del señor EDUARDO O’BRIEN, nacido en Irlanda en
1836 y fallecido en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1912.
El Sr. O’Brien donó los terrenos para la intendencia,
dos escuelas, matadero y cementerio, construyendo
la iglesia que solo recién después de la muerte fue
inaugurada siendo la madrina en la ceremonia de
inauguración su viuda doña FRANCISCA BOHAN con quien
se había casado en la iglesia de San Ignacio en
Buenos Aires el 2 de diciembre de 1875. Tal es el
principio del reducto urbano de la actual ciudad de
O’BRIEN. Pero la zona donde está asentada tiene una
historia que ya lleva mas de 200 años. Ella comienza en
1796 cuando el ilustre militar español Don FÉLIX
de AZARA recorre la costa del río SALADO al frente de
un contingente militar por orden del Virrey Don
PEDRO DE MELO DE PORTUGAL y VILLENA; su misión era el
reconocimiento de estas tierras totalmente desconocidas
y la formación de pequeños fuertes que impidieran al
avance de los indios hacia las tierras llamadas “de
pan llevar” situadas dentro de la barrera formada por
el Rió Salado; Azara, recorrió esta región y muy
probablemente bautizó lugares con toponimios que aún
llevan el nombre por él impuesto; tal podrán ser
las lagunas de Bragado, la del TORO MORO, la TIGRA, del
MAL ABRIGO (hoy campo EL PORVENIR) y los médanos de LAS
PETAQUITAS, de las AVERIAS (Baigorrita) CERRO
COLORADO (Junín) y laguna del CARPINCHO. Cada uno de
estos nombres representanun acontecimiento ocurrido
o que vieron los expedicionarios de Azara en la fatigosa
marcha que realizaron en ese entonces vasto
desierto en el que solo se vislumbraban enormes cardales
y pampa sin fin habilitada por veloces ñandúes,
venados, yaguaretés y pumas y también de tanto en
tanto con grandes vizcacheras que ponían nota
especial a los campos. Por ese entonces los grandes
arreos de ganado salvaje, tan abundante en los
siglos XVI y XVII habían desaparecido por efecto de las
vaquerías organizadas por el CABILDO DE BUENOS
AIRES. Las vaquerías eran grandes cacerías de animales
vacunos a las que solamente tenían derechos de los
pobladores fundadores de la Ciudad de Buenos Aires y que
las efectuaban a fin de poblar con ese ganado
mostrenco las estancias situadas dentro, de esa frontera
que marcaba en el territorio porteño el inmenso
arco del RIÓ SALADO.Igualmente habían desaparecido las
célebres manadas de potros salvajes que hasta
principios del siglo XVII corrían por las pampas y
cuyas disparadas eran temibles pues arrasaban todo a su
paso. El padre PARRAS viajero de los años 1600
recuerda el hecho de haber visto correr miles de potros
salvajes que se llevaron por delante una tropa de
carretas matando bueyes y hombres y destruyendo todo a
su paso. Tal es el panorama que se veía en esta
región donde ahora O’BRIEN se yergue como ciudad
tranquila y con una vida serena y apacible.
Producida la revolución de Mayo, esta zona pasó en
"ENFITEUSIS" a poder de la familia PEREYRA
LUCENA con el nombre de LAS PETAQUITAS, este toponimio
proviene de unos médanos situados en la actual
estancia del mismo nombre que fuera propiedad del DR.
AUGUSTO ELÍAS, hoy de sus descendientes. Se llama
así pues junto a esos médanos existían montículos en
forma de petacas o baúles como tumbas, unos junto
a los otros, cuyo origen es desconocido. Varios de estos
montículos fueron cavados por los conocidos sabios
FLORENTINO AMEGHINO y RODOLFO SENET, sin descubrir nada
de ellos. La "ENFITEUSIS" de Las
Petaquitas que poseían los Pereyra Lucena desde 1822
era un enorme campo cuadrangular que abarcaba desde
el norte el norte con los campos de ZAPATEIRO hasta los
de ARISTI al sur.
- Por el este el RIÓ SALADO
y por el oeste hasta los campos de IBARRA; la
"ENFITEUSIS" era un figura jurídica por
la cual un particular alquilaba al Estado, tierras por
las cuales pagaba una cierta suma de dinero.
- Fue una creación del
Ministro de Gobierno del Gobernador MARTÍN RODRÍGUEZ,
y BERNANDINO RIVADAVIA, mas tarde Presidente de LAS
PROVINCIAS UNIDAS DE SUD AMÉRICA. En 1821 se implementó
esta ley a fin de propender al cultivo de tierras
baldías estatales que nada redituaban y con cuyos
fondos la Provincia de Buenos Aires iba a pagar sus
deudas contraídas para solventar las guerras de la
Independencia. Pero con la caída del Gobierno del
Presidente Rivadavia en 1827 y el comienzo de la guerra
civil entre federales y unitarios la economía de
los campos porteños comenzó a decaer. La familia
Pereyra Lucena, contraria a ROSAS, debió abandonar
SU Estancia de la Petaquitas y exiliarse del país,
yendo sus miembros a refugiarse al vecino estado
Oriental del Uruguay. Esta zona de lo que es ahora O’BRIEN,
fue abandonada en cierto modo como empresa comercial,
pero también comenzó a ser habilitada por gauchos
que en un principio fueron peones de la Enfiteusis y que
al afincarse en este lugar construyeron sus ranchos
y formaron pequeños rodeos de vacas. Ellos fueron el núcleo de
población en la zona de origen de algunas familias
cuyos descendientes aún moran en O’Brien.
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