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Poemario
Fotos
Epilogo

PARA ADQUIRIR UN LIBRO DE "O´BRIEN EN LA HISTORIA", PUEDE COMUNICARSE AL TELEFONO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DE O´BRIEN 02342-498500 EN EL HORARIO DE 18:00 A 20:00 HORAS, O BIEN VIA EMAIL A: bomberosobrien@cosepu.com.ar
“…Es la historia una destilación del chismorreo o la esencia de innumerables biografías…..”
 
O´Brien en la historia. El Libro
Prólogo
Confieso que la idea de resumir en un libro la mayor cantidad de datos posibles sobre la vida de O´Brien me venía trabajando desde hacía muchísimo tiempo; todo comenzó cuando en forma fortuita cayeron a mis manos documentos que me parecieron de un valor incalculable; una vez leídos todos los archivé siguiendo el orden cronológico de los mismos y también confieso que mucho tiempo pasó hasta que estos fueran requeridos para comenzar a armar la historia... historia que también tiene la suya...
No me sentía capaz de comenzar pues era muy poco lo que tenía disponible, pero nada es casual, todo es consecuencia de las actitudes que tenemos en la vida, y curiosamente este libro comienza un día en que le ofrezco al dueño de la Radiodifusora UNIVERSO, Fabi Ferreri, la posibilidad de hacer un microprograma de tangos; comenzamos en junio del año ’91 y en el mismo año y a los pocos meses, mandábamos un programa los días domingos por la mañana, de interés general y en el cual tocábamos los temas que nos parecía debían “prender” en la audiencia; así las cosas, un domingo comentó parte de uno de los diarios que se editaron en O’Brien 50 años atrás; fue una agradable sorpresa; la audiencia, hasta ese momento reducida pues la llegada era limitada por el sistema de circuito cerrado, llamaba y pedía más cosas del tiempo viejo; mandamos entonces un montón de cosas más, pero luego al programa lo tuve que suspender por cuestiones personales; de todas las formas la idea del libro seguía fija y la gente seguía pidiéndome más anécdotas del tiempo pasado. De pronto, la Radiodifusora se transforma en radio abierta, de Frecuencia Modulada y también de pronto me encuentro otra vez haciendo el mismo programa; ahora con otras expectativas y con una audiencia más grande; nuevamente empezamos con las viejas historias de O’Brien y de nuevo la audiencia que comienza a pedir más; mi material, de pronto se termina y no tengo nada más que contar; pero nuevamente el destino, que seguía tejiendo su trama, hace que le comente a Juan Isidro Quesada y preguntarle a su vez si él no tendría datos que me permitieran continuar con los relatos en forma de capítulos; cuando le muestro mis papeles se entusiasmó con la idea y sacó a relucir su espíritu de Historiador de Raza. Lo que siguió después es algo que merece ser narrado en éste prólogo: el trabajo de Quesada fue tan intenso como meticuloso, yo poco podía aportar salvo la búsqueda de personas que oralmente me relatan hechos acaecidos (confieso que fueron muy pocos los que encontré, pues fueron desapareciendo con el tiempo) y también pedía papeles, folletos, diarios y cuanto documento sirviera para tener datos concretos.
Mientras tanto, los domingos eran sagrados para los oyentes que deseaban conocer nuestra historia; y pasaba algo realmente notable: la gente venía los días viernes para saber que comentaría el domingo próximo; pero Juan tenía sus propios medios de tortura: TODOS LOS CAPÍTULOS FUERON MANUSCRITOS, MUCHAS VECES LO LLAMABA POR TELÉFONO PARA PREGUNTARLE SOBRE ALGUNA PALABRA, FRASE O APELLIDO Y CASI SIEMPRE LOS CAPÍTULOS ME FUERON ENTREGADOS LOS DÍAS SÁBADOS ALGUNAS VECES A ÚLTIMA HORA. Para la futura historia de O’Brien y con mucho placer, guardo el original del libro en forma MANUSCRITA, de un escritor que lleva como muchos lo ignoran, a O’Brien dentro de su alma. Mía fue la idea y el arranque, también muchos capítulos en los cuales Juan no quiso intervenir, también la estructuración y armado final de cada uno de ellos; pero lo sustancial lo tubo Juan como protagonista; por la gran documentación que logró reunir y que poseía, se logró, al menos así lo creo, un relato bastante completo del quehacer de nuestros antepasados y de los que hicieron de ésta, nuestra Patria Chica, lo que hoy es. Juan tuvo la virtud de rescatar del olvido hechos, personajes y circunstancias que tienen un encanto especial y que harán, no lo dudo, que ellos sean creíbles y queribles pues tanto uno como otros, destilan en el relato la calidez de lo humilde y lo puro. Y por último, creemos que O’Brien merecía tener su Historia escrita; esperamos ella sirva para seguir manteniendo viva la llama del cariño y la fuerza que le imprimamos para que siga pariendo obrienses que quieran a su suelo natal. En lo que a mi respecta, me siento plenamente gratificado; Dios me permitió alguna vez, plantar algunos árboles, tuve 2 hijos maravillosos y logré colaborar en relatar una historia a través de un libro y un micrófono. A él, las gracias como así también a mi esposa que supo aguantarme la locura que me produjo sumergirme en el mundo apasionante de la historia.
Juan Ramón D’Ángelo  .
El pueblo de O’Brien fue fundado el 21 de marzo de 1909 en campos de propiedad del señor EDUARDO O’BRIEN, nacido en Irlanda en 1836 y fallecido en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1912. El Sr. O’Brien donó los terrenos para la intendencia, dos escuelas, matadero y cementerio, construyendo la iglesia que solo recién después de la muerte fue inaugurada siendo la madrina en la ceremonia de inauguración su viuda doña FRANCISCA BOHAN con quien se había casado en la iglesia de San Ignacio en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1875. Tal es el principio del reducto urbano de la actual ciudad de O’BRIEN. Pero la zona donde está asentada tiene una historia que ya lleva mas de 200 años. Ella comienza en 1796 cuando el ilustre militar español Don FÉLIX de AZARA recorre la costa del río SALADO al frente de un contingente militar por orden del Virrey Don PEDRO DE MELO DE PORTUGAL y VILLENA; su misión era el reconocimiento de estas tierras totalmente desconocidas y la formación de pequeños fuertes que impidieran al avance de los indios hacia las tierras llamadas “de pan llevar” situadas dentro de la barrera formada por el Rió Salado; Azara, recorrió esta región y muy probablemente bautizó lugares con toponimios que aún llevan el nombre por él impuesto; tal podrán ser las lagunas de Bragado, la del TORO MORO, la TIGRA, del MAL ABRIGO (hoy campo EL PORVENIR) y los médanos de LAS PETAQUITAS, de las AVERIAS (Baigorrita) CERRO COLORADO (Junín) y laguna del CARPINCHO. Cada uno de estos nombres representanun acontecimiento ocurrido o que vieron los expedicionarios de Azara en la fatigosa marcha que realizaron en ese entonces vasto desierto en el que solo se vislumbraban enormes cardales y pampa sin fin habilitada por veloces ñandúes, venados, yaguaretés y pumas y también de tanto en tanto con grandes vizcacheras que ponían nota especial a los campos. Por ese entonces los grandes arreos de ganado salvaje, tan abundante en los siglos XVI y XVII habían desaparecido por efecto de las vaquerías organizadas por el CABILDO DE BUENOS AIRES. Las vaquerías eran grandes cacerías de animales vacunos a las que solamente tenían derechos de los pobladores fundadores de la Ciudad de Buenos Aires y que las efectuaban a fin de poblar con ese ganado mostrenco las estancias situadas dentro, de esa frontera que marcaba en el territorio porteño el inmenso arco del RIÓ SALADO.Igualmente habían desaparecido las célebres manadas de potros salvajes que hasta principios del siglo XVII corrían por las pampas y cuyas disparadas eran temibles pues arrasaban todo a su paso. El padre PARRAS viajero de los años 1600 recuerda el hecho de haber visto correr miles de potros salvajes que se llevaron por delante una tropa de carretas matando bueyes y hombres y destruyendo todo a su paso. Tal es el panorama que se veía en esta región donde ahora O’BRIEN se yergue como ciudad tranquila y con una vida serena y apacible. Producida la revolución de Mayo, esta zona pasó en "ENFITEUSIS" a poder de la familia PEREYRA LUCENA con el nombre de LAS PETAQUITAS, este toponimio proviene de unos médanos situados en la actual estancia del mismo nombre que fuera propiedad del DR. AUGUSTO ELÍAS, hoy de sus descendientes. Se llama así pues junto a esos médanos existían montículos en forma de petacas o baúles como tumbas, unos junto a los otros, cuyo origen es desconocido. Varios de estos montículos fueron cavados por los conocidos sabios FLORENTINO AMEGHINO y RODOLFO SENET, sin descubrir nada de ellos. La "ENFITEUSIS" de Las Petaquitas que poseían los Pereyra Lucena desde 1822 era un enorme campo cuadrangular que abarcaba desde el norte el norte con los campos de ZAPATEIRO hasta los de ARISTI al sur. 
Por el este el RIÓ SALADO y por el oeste hasta los campos de IBARRA; la "ENFITEUSIS" era un figura jurídica por la cual un particular alquilaba al Estado, tierras por las cuales pagaba una cierta suma de dinero. 
Fue una creación del Ministro de Gobierno del Gobernador MARTÍN RODRÍGUEZ, y BERNANDINO RIVADAVIA, mas tarde Presidente de LAS PROVINCIAS UNIDAS DE SUD AMÉRICA. En 1821 se implementó esta ley a fin de propender al cultivo de tierras baldías estatales que nada redituaban y con cuyos fondos la Provincia de Buenos Aires iba a pagar sus deudas contraídas para solventar las guerras de la Independencia. Pero con la caída del Gobierno del Presidente Rivadavia en 1827 y el comienzo de la guerra civil entre federales y unitarios la economía de los campos porteños comenzó a decaer. La familia Pereyra Lucena, contraria a ROSAS, debió abandonar SU Estancia de la Petaquitas y exiliarse del país, yendo sus miembros a refugiarse al vecino estado Oriental del Uruguay. Esta zona de lo que es ahora O’BRIEN, fue abandonada en cierto modo como empresa comercial, pero también comenzó a ser habilitada por gauchos que en un principio fueron peones de la Enfiteusis y que al afincarse en este lugar construyeron sus ranchos y formaron pequeños rodeos de vacas. Ellos fueron el núcleo de población en la zona de origen de algunas familias cuyos descendientes aún moran en O’Brien.