SECCIONES

Inicio

INFORMACIÓN

Arte
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Capitulo 22
Capitulo 23
Capitulo 24
Capitulo 25
Capitulo 26
Capitulo 27
Capitulo 28
Capitulo 29
Capitulo 30
Capitulo 31
Capitulo 32
Capitulo 33
Capitulo 34
Capitulo 35
Capitulo 36
Capitulo 37
Capitulo 38
Capitulo 39
Capitulo 40
Capitulo 41
Capitulo 42
Capitulo 43
Capitulo 44
Poemario
Fotos
Epilogo

Pero en O’Brien no todo giraba en torno de la casa de tolerancia; sin duda los avatares ocasionados en lo de doña Juana serían la comidilla del pueblo ya que es del caso pensar la gran cantidad de situaciones conflictivas que ella produciría. Existían otras diversiones que congregaban mucho público una de ellas eran las carreras cuadreras; este juego bien criollo tenía larga data y los inmigrantes ya italianos, españoles o ingleses se aficionaron bien pronto a él. Antes que el pueblo se fundara, ya se llevara a cabo en Los Toldos, donde el cacique COLIQUEO era un empedernido jugador. Cuentan las viejas consejas de gente que oyó referir a sus mayores, que COLIQUEO tenía un famoso parejero zaino al que nadie podía ganar. Dicen que cierta vez cayó a LOS TOLDOS el gaucho JUAN MOREIRA llevando un overo bayo muy bueno. Se fue a ver a Coliqueo y lo desafió a correr una carrera poniendo como condición que el que ganara se quedaría con el caballo contrario. Codicioso Coliqueo, al ver al caballo de Moreira que era una pintura y entendiendo que el suyo era superior a ojos vistas, cerró el trato. Pero no contó con la astucia y malicia del contrincante. Esa noche, los acompañantes de Moreira pozearon con cuchillos la cancha de al lado por el que debía correr el caballo del cacique y taparon con tierra suelta los posos para que no se notara el trabajo efectuado. Al día siguiente se llevó a cabo la carrera sacando ventaja de inmediato el caballo del indio. Pero al llegar a la zona de los pozos comenzó a perder pie el otro pasó y gano.
La consternación de Coliqueo y la india fue terrible. Perdían así a un animal que era el lujo de la tribu. Dueño del caballo, Moreira y quienes lo acompañaban se fueron de inmediato y bien al galope no queriendo compartir con el cacique la mesa que le ofrecían. Esta actitud le dio que pensar y bien pronto no faltó quien descubriera el engaño que había sufrido Coliqueo. Este organizó de inmediato la persecución de tan ladino y engañador gaucho. Pero Moreira ya había puesto leguas de por medio con los ingenuos indios que perdieron así para siempre esa prenda tan valiosa.
Pues en O’Brien se llevaba también a cabo carreras cuadreras en las calles del pueblo pero bajo la vigilancia de la policía. Tenemos noticias de quien organizaba muchas de ellas: el fue todo JOSE ANDRES BELLONE y las hacía correr frente a su almacén en esa cancha de cuadrera corrieron caballos, por ejemplo los de PABLO DIAZ y ROQUE LASALA. Este corrió en otra ocasión con un parejero de JOSE REMOLE. Bellone, tenía su almacén en la esquina donde hoy vive y tiene su Veterinaria el Doctor MIRO (Av. O’Brien y San  Martín) y fue uno de los primeros pobladores en O’Brien y en este pueblo nació su hijo URBANO, en 28 de octubre de 1909, hace muy poco fallecido. El almacén estaba construido con chapa de calamina y en sus fondos instaló la primera cancha de pelota a paleta que existió en el pueblo. Esta construcción le trajo aparejada una tragedia, pues uno de sus hijos, de tierna edad, cayó en el pozo donde se apagaba la cal muriendo en forma espantosa; esto fue en 1910. su esposa Catalina Abadie perdió la razón a raíz de esta tragedia y murió al poco tiempo. BELLOME O BELLONI era consuegro de DEMETRIO PONCE que construyó el PRIMER RANCHO DE O’BRIEN que en la actualidad es propiedad de su nieta, situado en la misma cuadra donde viven hoy los integrantes de la familia de RUFINO SOTELO. IRALA era otro punto en que también se efectuaban carreras cuadreras. En 1915 las organizaba PEDRO CARUSSO, años mas tarde lo hacía DIONISIO GUENCHUAL, compitiendo en una oportunidad con el caballo de PASCUAL RANNI
Y en el famoso boliche de CORONA, cuya casa aún subsiste y esta construida en los campos que fueron de CASAZZA, corrianse carreras cuadreras: ahí compitieron caballos de RODOLFO CORONA y VICTORIO BUSTAMANTE en una ocasión; otra de las características de O’Brien fue la gran cantidad de boliches y fonda que en él existían. A 60 o mas años de distancia, resulta incomprensible este fenómeno para quienes hoy lo habitan. Pero todo tiene su explicación. En esos años gran parte de las cosechas se hacían a mano con herramientas que debían ser manejadas por varias personas. Es así que en épocas de trabajo en las chacras venían de otros lados mucha “población ambulante” (pues hasta de Europa llegaban los inmigrantes “GOLONDRINA”, llamados así pues al fin del verano con sus ganancias retornaban a su país natal), que debía alojarse en esas fondas administradas muchas veces por los mismos chacareros que los conchababan. Podemos citar las fondas de SCHIAVONE, CIBARDI (ya nombrada y vista, en la esquina donde hoy funciona el Centro de Jubilados), vieja casa donde se fundó  la Cooperativa Agrícola ) JUAN MONTAIUTTI y los hoteles de RECUR (luego de su viuda), que pasó más tarde a manos de JUAN NEBBIA y hoy esta instalado el negocio de SIXTO ROSSI e HIJOS; el de BENIGNO ARIAS frente a  la Estación del ferrocarril y otro más cuyo recuerdo se nos escapa.
La fonda de JUAN BAUTISTA MONTAIUTTI, que daban frente a la actual panadería de GOMEZ (Maipú y San Martín), llego con el avenimiento del tren en 1908; era capataz de las vías y muy diestro en el manejo de las zorras que en ese entonces eran tiradas por caballos. Era oriundo de ROCCA GRIMALE lugar cercano a GÉNOVA –ITALIA- y estaba casado con ISABEL SCARAMUZA. Fueron sus hijos JOSE (PINO), casado con ISABEL REMOLE, FRANCISCO, casado con SARA ESPÍNDOLA, GUILLERMO, cuya esposa se llamaba CELIA CLORINDA (apellido verdadero-aún vive-diciembre ‘94), HUMBERTO (CAÑÓN O MALAGRILLA), casado con JUANA ALTAMIRANO, JUAN (EL TERO), casado con RAMONA LAGOURGUE a quien apodaban MIÑA Y MAFALDA (casada con ERNESTO VIDELA). Este, tenía una tienda llamada “ LA PIEDAD ” que quedaba en una vieja casa a un en pie, junto al Bar 25 de Mayo. JOSE MONTAIUTTI, tubo una importante empresa de maquina trilladoras. Uno de los primeros en traer una de las máquinas que modernizaban las cosechas y sus trabajos fue de don ÁNGEL LUNASCHI. Antes en 1910 estos enormes armatostes (quien esto escribe y los recuerda y eran a vapor) eran tirados con bueyes dado su enorme peso, a partir de ese año tenían tracción y movilidad propios. Otro de los empresarios en maquina fue EVARISTO PATRUCCO, que con su hermano PEDRO y su cuñado HIPÓLITO JORDY, cimentaron una empresa que llegó a ser la más importante de la zona. Patruco, era ingeniero en máquina, con diploma otorgado en MILAN, el 13 de junio de 1907. Esas máquinas enormes, semejantes a las locomotoras de tren se usaron aproximadamente hasta 1940; fueron reemplazadas por las cosechadotas automotrices. Sus altas chimeneas, calderas y ruedas de fierro nos dan la pauta de una construcción fuerte, maciza y duradera. No en balde estuvieron funcionando por más de 30 años. Sus motores ingleses eran marca “RUSTON” y “TIGRE”, se alimentaban con la paja del trigo o el marlo de maíz; el costo de la cosechada de trigo se circunscribía por ello a los sueldos, comida y reparaciones. El personal contaba entre  10 a 20 personas por trilladora y vivían en carromatos de madera arrastrados por caballos ( el autor conserva uno que fue de Las Petaquitas). Los horarios de trabajo eran así: al comenzar muy temprano, el mate; a las 8 horas, bifes a la plancha con galletas; a las 12 horas, puchero; a las 16 horas, mate cocido con galletas y a la noche guiso. La galleta no se escatimaba. Durante la cosecha estaba prohibido beber vino y toda clase de alcoholes. Los primeros maquinistas de  la Empresa Patrucco fueron su hermano Pedro y su cuñado Jordy. Al pasar estos al taller, ocuparon su lugar JUAN PALMA (al dejar su padre las máquinas) DENEGRI, JULIO y ANTONIO HERRERA y MATEO CANDELA entre otros. Ángela Patrucco de Cegarra y Nerina Patrucco de Pico, nos han entregado un apunte recordatorio que vale la pena consignar y así lo haremos, con relación a la empresa de su padre; ellas conservan también espléndidas fotos de las trilladoras. Una de ellas teniendo el autor 8 años apretó en la cabina una válvula de escape de vapor sufriendo graves quemaduras en una pierna. Como consecuencia de la infección se pensó en un momento que había que amputarla. Gracia a la sulfamida y a los cuidados de el Dr. Espinel Bavio, salvo de esto. Aun recuerda la desesperación de Patrucco por este accidente y del maquinista que lo había llevado manejar la trilladora.
Con relación a  la Empresa Patruco , don Evasio era oriundo de FUBINE ALESSANDRIA (ITALIA) llegó a  la Argentina en 1907, como muchos que venían a “HACER  LA AMÉRICA ”; trajo en ALBERTI, con VILA que tenía maquinas trilladoras, pero nunca volvió a su patria. Se casó con YVONNE JORDY (francesa), que vino con sus padres y hermano HIPOLITE, y con dos hijas mayores se trasladaron a O’Brien, siendo propietario de una máquina completa para la trilla, con motor de vapor, para la cual ostentaba el título traído de Italia, que lo habilitaba como técnico para el manejo del mismo. Estado en O’Brien, su suegra MATILDE BELUGON de JORDY, le pidió que trajera a su hermano Pedro y a su cuñado HIPPOLITE que se habían quedado en ALBERTI, con los cuales crearon una empresa en sociedad que se agrandó y fueron dueños de 4 equipos para la trilla y 3 máquinas desgranadoras de maíz. El trigo se cortaba en gavillas y luego se emparvaba para su secado. Desde el pueblo se veían cantidades de parvas y en enero empezaba la trilla. Uno de los equipos de trilla, entraba a  la Estancia Las Petaquitas y allí estaban tres o más meses hasta terminar todas las parvas. El mayordomo de la estancia era don MANUEL del OLMO que cumplió allí su tarea hasta su muerte.
La esposa de don Evasio, la Sra. IVONNE JORDY de Patrucco vivió hasta los 98 años, habiendo fallecido el 21 de enero de 1994; tuvieron cinco hijas que viven aún, que asistieron a  la Escuela Nacional Lainez23, luego completaron sus estudios en Bragado, Chacabuco y Buenos Aires. Dos de ellas siguen viviendo en O’Brien en el mismo solar que las vio crecer y jugar: MATILDE (MAESTRA), JOSEFINA (PROFESORA DE PIANO), IVONNE (PROFESORA DE COMERCIAL), ANGELITA (PROFESORA DE LABORES - RESIDE EN O’BRIEN) Y NERINA (MAESTRA DE GRADO Y PROFESORA DE PIANO - RESIDE EN O’BRIEN). Las máquinas trilladoras trabajaron aproximadamente hasta el año 1940, luego fueron reemplazadas por las actuales cosechadoras automotrices.