SECCIONES

Inicio

INFORMACIÓN

Arte
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Capitulo 22
Capitulo 23
Capitulo 24
Capitulo 25
Capitulo 26
Capitulo 27
Capitulo 28
Capitulo 29
Capitulo 30
Capitulo 31
Capitulo 32
Capitulo 33
Capitulo 34
Capitulo 35
Capitulo 36
Capitulo 37
Capitulo 38
Capitulo 39
Capitulo 40
Capitulo 41
Capitulo 42
Capitulo 43
Capitulo 44
Poemario
Fotos
Epilogo

En el capítulo anterior, hablamos de la empresa de Patruco y Jordy; esta empresa tenía sus talleres propios de reparación, taller de fundición de piezas, taller de tornería, herrería y carpintería. Han quedado de esta empresa los edificios, uno de los galpones está sobre la calle Bowen, era el taller mecánico y tornería; este galpón es hoy propiedad de ANTONIO LESCHIUTTA, mecánico que, desde jovencito, también trabajó a las órdenes de HIPOLITE JORDY que era el jefe de su taller. El jefe de carpintería era PEDRO PATRUCCO, oficio que había adquirido de su padre y su abuelo que eran ebanistas en  Italia. El otro galpón, que está sobre la calle Moreno es hoy propiedad de MAURICIO JORDY.
Pero trataremos en este capítulo de una de las construcciones antigua y señera de nuestra ciudad:  la IGLESIA PARROQUIAL , cuya estructura arquitectónica es una de las características más relevantes del pueblo. Construida en terrenos donados por don EDUARDO O’BRIEN, se comenzó a edificar a poco de la fundación. Cuentan que la construcción del edificio –refiere el folleto Apuntes de Ayer y de Hoy- “tuvo diversos contratiempos debido que su fundador se marchó de estos lugares dejando el dinero necesario para continuar y terminar la obra, pero quienes estaban encargados de las tareas prefirieron dejarla a medio construir”. No hemos podido verificar fehacientemente esta versión pero sí hallamos un papel timbrado en la delegación de O’Brien que dice ”Lista de inscripción pro templo de O’Brien” desgraciadamente en blanco, que nos indica que la iglesia se erigió en parte con dinero de la feligresía. Existe otro papel del 29 de octubre de 1913 firmando por FRANCISCO LOPEZ por el cual se da por recibido el importe (cuantioso por entonces) de $1.287,20en calidad de depósito por parte de la señora “Tesorera de la comisión de damas pro templo de O’Brien PETRONA C. DE URRUTIA”. Todo esto nos indica, y entra dentro de las leyes de la lógica, que en la obra de la iglesia no sólo hubo una contribución pecuniaria en gran parte del matrimonio O’Brien sino también de su pueblo. En definitiva, y como ya lo hemos dicho, el 28 de abril de 1912 se inauguró el edificio oficiando como sacerdote el presbítero EDUARDO VALVERDE, quien  luego fue el vicario de la iglesia. Padrino del mismo fueron la señora JUANA BOHAN  de O’Brien y el señor EDUARDO URTAZUN. Este noble padrinazgo nos da la razón de que URTAZUN representaba a aquellos feligreses nos da la razón que habían dado su óbolo para la edificación. De aquellos días tenemos una espléndida foto sacada por el fotógrafo de Bragado JUAN GIANINI en la cual la iglesia aparece en toda la hermosura de su antigua estructura(no hay que olvidar que en 1953 se refaccionó completamente la torre para poner el actual reloj). Dedicada a San Patricio, patrono de Irlanda, de quien eran muy devotos la familia O’Brien, su estilo también proviene de las iglesias medievales irlandesas e inglesas. Podríamos encasillarla en un neogótico normando, al estilo de las que se hacían en Inglaterra en el siglo XI luego de la invasión que sufriera por parte del duque de Normandia, un antepasado de los actuales reyes ingleses. Su techo de chapa inglesa importada e impresa con dibujos tiene la forma de un barco al revés, estilo que se denomina “carenado”, pues los normandos, al no saber construir bóvedas las hacían con las mismas técnicas con las que construían sus barcos. Su piso original era de madera de roble machimbrado, el que tubo que ser cambiado entre 1949 y 1950, haciéndose el actual que fue donado por el doctor FRANCISCO QUESADA. Su altar, de madera dorada, es neogótico del llamado primario o sea hecho en la misma manera que se hicieron en las grandes catedrales góticas. Era dorado a la hoja, luego arruinado con diferentes pinturas. O’Brien debe vanagloriarse con su iglesia, pues pocos pueblos pueden ufanarse de tener una igual. Entre las imágenes que se conservan, la de San Patricio es traída de Europa, de las otras la  de Santa Teresita del niño Jesús fue donada por la sociedad que llevaba este nombre el 20 de mayo de 1934, y que existió en el pueblo desde 1931, y cuya presidenta fue doña ANGELINA GOROSTIOLA. Hemos dicho que el primer vicario fue el padre EDUARDO VALVERDE el 6 de junio de 1914 fue sustituido por el padre BARTOLOMÉ CALDENTEY, quien bendijo el cementerio de O’Brien 3 años más tarde, quien a su vez, el 5 de diciembre de 1922 fue sucedido como vicario por el padre FELIPE APARICIO. La iglesia de San Patricio fue erigida en parroquia en enero de 1928 siendo su primer párroco el padre TOMAS BERTOLOTO. Desde el 5 de junio al 3 de diciembre de 1929 estuvo a cargo de la parroquia el padre FRANCISCO PLATANIA. Ese día fue entronizado el nuevo párroco LINO FERRARI, tubo especial cuidado durante su estadía de mejorar a la iglesia y dotarla de los elementos de culto necesarios. Lo ayudó en su cometido un viejo misionero de avanzada edad, el padre ENRIQUE POGGI. Es de recordar que la parroquia de San Patricio estaba servida por  la CONGREGACIÓN ITALIANA DE LOS INMACULATINOS hasta el año 1947. El 13 de abril tubo lugar en la iglesia la colocación de la nueva campana de  440 kilogramos de peso hecha por el señor OSVALDO DI PIERO. Tubo por costo la suma de $ 1.812,35. el dinero provino por medio de donaciones efectuadas por la iglesia, quien no solo contribuyó con dinero sino también donando animales domésticos y bolsas de cereal. Fueron sus padrinos el concejal municipal MAXIMILIANO FAPITALLE y la señorita ANGELA GOROSTIOGA. “La parte coral estuvo a cargo de las señoritas que forman el coro bajo las direcciones de las hermanas, que ejecutaron a la perfección. La campana –prosigue la crónica- es el primer peldaño de aquella áurea escala que ha de hacer de nuestra iglesia el faro radiante”. (El amigo de las familias - O’Brien 1-5-30 año 2 numero 20). Poco tiempo después, en junio de ese mismo año, el padre FERRARI recibía en donación el VIA CRUCIS cuyo fue de $30. “Obra esta muy meritoria, porque permitirla a muchos feligreses poder satisfacer a su devoción”. (El amigo de las familias. O’Brien, 1-6-1930. año 2 número 21). El padre FERRARI fue hombre de empuje y tuvo algunos encontronazos con quienes integraban en O’Brien sociedades secretas y ateas como referiremos más adelante. El padre FRANCISCO PLATANIA, que lo sucedió en octubre de 1936, dejó un recuerdo grato en la comunidad y aún se acuerdan quienes lo conocieron en sus largas discusiones con don VENITO ANDRES, acérrimo socialista. La vida tiene sus vueltas, pues al morir don BENITO en Buenos Aires y llevarlo al cementerio de  la Chacarita , quien le rezó el responso fue el padre PLATANIA, el mismo con quien tantas discusiones había tenido sobre la existencia de Dios. El 21 de abril de 1940 llegó a O’Brien el padre JUAN TERENZIANI, hombre bueno de medianas luces que hablaba una mezcla de español e italiano que a veces hacía reír. Se debe al padre TERENZIANI el primer arreglo efectuado en la iglesia Parroquial. Contó para ello con la ayuda del Dr. FRANCISCO QUESADA quien hizo sucesivas donaciones. En marzo de 1942 se arreglaron las ventanas, que fueron luego pintadas. Los trabajos estuvieron a cargo de  la CARPINTERÍA MECANICA de MATTAROLO HERMANOS de Bragado; la pintura estuvo a cargo de Mariano Bidegaray. El costo total fue de $302,00. En febrero de 1943, el arquitecto ANTÓN GUTIERREZ y URJICO (quién había construido la casa Grande de Las Petaquitas) realizó un trabajo profundo en la iglesia, cuya descripción copiamos del informe que presentará al Dr. Quesada. El mismo dice “TRABAJOS A EJECUTARSE EN  LA REFACCION DE  LA IGLESIA DE GRAL. O’BRIEN, PROV de BUENOS AIRES...” ALBAÑILERÍA: Se retirarán dos cielorrasos de chapa artesonadas derruidos existentes en la sacristía y habitación siguiente y se ejecutarán nuevamente armándolos con madera, metal desplegado y revocado con ángulos vivos. Se retirará y cerrará con mampostería el boquete que deje la ventana ubicada al fondo del Altar mayor, terminando su superficie interior y exterior en revoque.
Se ejecutará nuevamente los dos nichos existentes a los costados de Altar Mayor dándole nueva forma a la ojiva existente y moldurando su canto. El interior se realizará armándolo con madera y metal desplegado, terminándolo con revoque. Se picará y ejecutará nuevamente la ojiva grande del ápside del Altar Mayor con un perfil moldurado que el arquitecto determinará oportunamente. Se ejecutará un nicho de 0,15 mt. De profundidad y ojiva que siga la línea general de la arquitectura del edificio con un perfil moldurado similar a los anteriores para ubicar el crucifijo existente al fondo de la iglesia. Se apuntalará y se procederá a retirar la tiranería del techo de la torre que está apolillada, sustituyendo los tirantes por otros del mismo perfil, abulonándolos en los lugares que corresponda, tratando de arreglar en la menor forma posible. Se arreglará la canaleta de desagüe del techo principal de la iglesia actualmente en mal estado.
MATERIALES: se suministrarán todos los materiales y herramientas para estos trabajos y se llevará y traerá personal obrero cuatro veces al día desde la estancia al pueblo y viceversa.
PINTURA Y BLANQUEO: la entrada de la iglesia se pintará al óleo, incluso el cielorraso:, la puerta principal se llevará con potasa, se le dará una mano de barniceta y luego otra vez de barniz. El interior se blanqueará totalmente a la cal color piedra clara, dejando el cielorraso atersonado existente con su pintura actual y pintados los contramarcos alrededor de las ventanas, puertas y ojiva, de color piedra más obscuro. El ápside del Altar Mayor se pintará con un color azul claro uniforme. Las aberturas de hierro recibirán un retoque de miño y se pintaran interior y exteriormente con tres manos de pintura al óleo. La sacristía y la habitación continua se blanquearán en los muros color piedra claro y el cielorraso blanco. Todo esto por un total de $2.577,00.
Tres años más tarde, en febrero de 1946, se arreglaron los techos efectuado por ANGEL FERRERI, barnizando los bancos reclinatorios y confesionarios, esto último a cargo del pintor MARIANO BIDEGARAY. Pagó el Dr. Quesada por toda la obra la suma de $529,00. todo cuanto aquí tenemos referido, está documentado en documentos que pertenecen a la familia Quesada.
El 31 de julio de 1947 llegó el padre PEDRO A. FORTI, quien reformó la iglesia, cambiándole el piso de madera, ya muy deteriorado, y cambiándole la torre al reloj. Como la estructura original no aguantaba el peso de la maquinaria hubo que rehacerla y dar más altura a todo el cuerpo central con todo lo cual varió el estilo arquitectónico. Los arquitectos de la obra fueron los señores ESPINOSA y LAFOSSE.
Existe una publicación con la vista de los donantes para la obra encabezada por la señora MARIA GALLI DE ELIAS con $10.000,  a la que siguen MARIA TERESA JACOBE DE TORELLO con $1.000. luego con $500 la casa ZAPATEIRO, RAUL MENDIZÁBAL y PAULINA COSTA –siguen luego con $250 hasta un peso muchos donantes del pueblo cuya mención sería luego detallada. Se llegó a reunir la suma de $23.872,50 más 1500 ladrillos. Es de hacer notar que en el año 1960 vino de visita el obispo de 9 de Julio Mons. HERRERA, quien se alojó en Las Petaquitas y lo acompañó al padre CURIALE antes que éste fuera cura párroco quedando como tal después de esa visita. El 4 de junio de 1953 vino como párroco el padre ENRIQUE CALERI; el 17 de enero de 1960 regresó el padre Terenziani, quien fue recibido con gusto por la feligresía. Hasta que el 11 de marzo llegó el padre ANTONIO L. CURIALE, hombre de gran vozarrón y personalidad extrovertida. Sus salidas y chuscadas aún se rememoran. El 4 de abril se celebró célebremente el cincuentenario de la erección de la iglesia San Patricio de O’Brien. El 25 de febrero de 1973 fue párroco el padre MANUEL PLA DE  LA SALA , hombre de gran vida interior y religiosa que estaba tocado por la muerte. El 17 de julio de 1975 vino el padre RAMON ZAMBELLI a quien se lo recuerda por cerrar en las narices las puertas de la iglesia al interventor de la intendencia de Bragado, coronel IBARRA. Estando el padre ZAMBELLI se construyó la nueva casa parroquial con dineros y efectos donados por la feligresía y estancieros en la zona; quien administró las mismas fue la señora AURORA A. DE ESPINEL BAVIO. El 6 de febrero de 1982 volvió el padre CURIALE pero a cargo de la parroquia poniéndose en esta misma condición el padre MARTÍN MOYANO el 22 de mayo de 1982. es durante el curato del padre MARTÍN MOYANO que se terminó de construir la casa parroquial. Sus constructores fueron según orden temporal ANGEL FERRERI hasta los techos, los señores CANDELA y por último MIGUEL BIANCO. Cuando regresó el padre CURIALE por tercera vez, la señora JOSEFA MAENZA DE FARIAS y JUDITH A. HIGUERAS, juntaron dinero para hacer las mesadas de la cocina, el piso y el techo machimbrado, pidiendo donaciones (don ALBERTO MOLEA dio $50) y rifas. El padre MOYANO, quien había pedido infructuosamente ser párroco de O’Brien nuevamente y quería aquí descansar, al irse dejó de regalo la salamandra. El 16 de febrero de 1985, por tercera vez, el padre CURIALE queda a cargo de la parroquia pero ya enfermo de muerte. Por último el 5 de enero del ’86, se hace cargo de la parroquia el padre FRANCISCO CARBALLO hasta el 25 de marzo del ’93. Sus extravagancias y salidas están bien presentes. En momentos en que se realizó la recopilación de este libro está a cargo de la parroquia quien lo es de Bragado el padre CHRISTIAN von WERNICH. Queremos aquí destacar la infatigable labor de tantos años a favor de los curas párrocos. Todos los días recorría las carnicerías pidiendo las sobras para llevarlas tanto a la iglesia como a las monjas y recordamos con cariño también la figura sencilla y sencilla del sacristán que por muchos años hizo los trabajos menudos de la parroquia. Hablamos de don JEREMIAS TOLEDO, viejito que murió trabajando en honor de Dios. La primera bautizada en O’Brien fue TRANSITA MEDINA, el 1 de junio de 1913, hija de PEDRO TELMO MEDINA y ANGELA MUGICA. Fueron sus padrinos PEDRO MAZZINI y JOSEFA ASTUDILLO. De la primera boda tenemos esta joya que apareció en el periódico RIVADAVIA de Los Toldos: «El primer casamiento celebrado en la iglesia de O’Brien, que es de gran belleza arquitectónica, ha sido el de la señorita BERNARDA FERNÁNDEZ CAMPOS con el apreciado joven don MIGUEL DIEZ actuando como padrinos ANGELA GOROSTIOLA y el señor ANTONIO LASTRA, viéndose la ceremonia nupcial muy concurrida, figurando entre otras familias las de URRUTIA, UNCHALO, LAMAS, PALLAVECINO, SETUAIN, ABARRATEGUI, SCOTI, MINGUILLON, etc. Una vez terminado el acto religioso, la concurrencia pasó al hotel Iglesias donde se sirvió un almuerzo que resultó todo un banquete.» esto ocurrió el 22 de junio de 1913. El primer casamiento, siendo ya Parroquia San Patricio, el 7 de enero de 1828, fue el de ANGEL GARCES de 28 años, hijo de DOMINGO GARCES y CARMEN CAMINO, con ROSA FERRACINI, de 19 años, hija de NARCISO FERRACINI y ROSA RISSETTO. El primer bautismo fue el de BARTOLO GASCO, el 31 de octubre de 1927, hijo de BARTOLO GASCO y CATALINA BBECCARIA. Pero en esa primera época en que O’Brien nacía, eran feligreses a partir de 1913, DOMINGO GARCES, casado con CARMEN CAMINO, EMILIO BENOZZI, casado con RAQUEL PILON, ALBERTO MOLEA, casado con ROSA GATTI, PEDRO FERRARI casado con ANGELA CARELLI, LUIS D’ANGELO, casado con ANA MURO (abuelos de los autores), PEDRO GAÑIR, casado con ANA FEARLY, JOSE URALDE casado con ANGELA MONTENEGRO, MIGUEL DIEZ, casado con BERNARDA FERNÁNDEZ CAMPOS, FELIPE ANDRADE, casado con MARIA BONATI, CLAUDIO FESSI, casado con LUISA BIGLIERSIA, BERNARDO ARTANO, casado con JUANA HEFFLER (estamos en 1915) FELIPE FUNES, casado con FLOREANA CORIA, JUAN ALTIAR, casado con SEGUNDA ALTAMIRANO, EZEQUIEL QUINTEROS, casado con FELIZA PEREZ, SEBASTIÁN ALTUNA, casado con ROSA ZABALA, JUAN IGNACIO ALTUNA, casado con MARIA LUISA ZABALA, PEDRO CALAZA, casado con ANTONIA PEREZ, NICANOR CORIA, casado con CORNELIA CORIA, SANTOS NERI, casado con MARIA VISSIO, FRANCISCO JÁUREGUI, casado con MARIA ASTONDA, IVONNE CONTI, casado con LUISA PAVAN, SANTIAGO BELANDO, casado con MARIA GIUSTI, FELIPE B. ACOSTA, casado con JUANA FELISA GONZALES, JUAN BAUTISTA ALISE, casado con JUANA BERREO, BATISTA GUERRERO, casado con ROSA GALLARDO, SANTIAGO QUAGLIA, casado con TERESA FURCO, FORTUNATO AUSEJO, casado con PETRONA SOTELO, (estamos en 1918), PABLO BOSSOLASCO, casado con PAULA RAIMUNDI, RAMON MOLINA casado con MARIA TIMOTEA QUINTERO, JOSE FERRARI, casado con MARIA BALDASO, BLAS AVELLAN, casado con AMALIA AMAYA, JOSE PUGLIESE, casado con LUCIA LANGONE, OSVALDO DI PIERO, casado con EMELINA BARTORUSSI, JUAN CANALE casado con RAMONA SALVATIERRA, ANTONIO PAGOLA, casado con CATALINA PILDAIN, ANTONIO LASTRA, casado con MARIA LUISA FERNÁNDEZ, DOMICIANO NÚÑEZ, casado con AMELIA GONZALES, FRANCISCO TAGHON, casado con ROSATAMBURINI, SERAFÍN JUAN MARINO, casado con ISABEL HEFFLER, JOSE PACHELA, casado con ENRIQUETA ARESCA, APARICIO BARBACHAN, casado con RAFAELA ALICE, EUGENIO BELANDO, casado con JUANA CALDERON, PEDRO FERRARI, casado con ANGELA CARELLA, JUAN ECHEVERRIA, casado con SARA CABALLERO, y tantos más con cuya lista llenaríamos varias hojas más. Todos ellos bautizaron a sus hijos en la iglesia de O’Brien, entre los años 1913 y 1921. La iglesia de O’Brien tubo varias visitas pastorales. La primera de la cual se tenga recuerdo es la de Monseñor SANTIAGO LUIS COPELLO, Obispo auxiliar de Buenos Aires y Primer Cardenal en  la Argentina , fue en 1924. Monseñor Copello, debió vivir en  la Estancia SAN EDUARDO, pues existe una foto que lo representa en la puerta de la casa vieja en  la Estancia , junto a BOWEN, MANUEL del OLMO y otros más. Otra foto reproducida en el folleto publicado por el Instituto Comercial, muestra a Monseñor Copello, subiendo las gradas del atrio de la iglesia. Ya en octubre de 1937 llegaba a O’Brien el célebre Obispo de Mercedes, Monseñor CHIMENTO quien realizó confirmaciones. Quien también visitó la zona en calidad privada, alojándose en la estancia Las Petaquitas, fue el obispo de TEMNOS, Mons. MIGUEL DE ANDREA, famoso en toda la historia Argentina por la acción social que desarrolló en todo el país desde1910. hubo de ser Arzobispo en Buenos Aires en 1922, pero turbios manejos de personas de gran poder se opusieron a ello llegando hasta la calumnia por miedo de limosnas y donaciones de un poco de los numerosos bienes que poseían. Años después fueron despojados, aunque injustamente de mucho más de lo que Monseñor DEANDREA, les hubiera pedido. Y el país, con un arzobispo de la talla de DEANDREA, habría visto desarrollarse una historia bien diferente de la que tuvo. De quien queda grata memoria fue de otro Arzobispo de Mercedes, Monseñor ANUNZIATO SERAFINI, que visitó O’Brien en diciembre de 1939 y diciembre de 1949, años en los que realizó confirmaciones. De esta última visita tenemos registrada una crónica amplia que se publicó en el periódico  LA VOS DE SAN PATRICIO, que el padre Forti, imprimía quincenalmente. El día 2 de diciembre, «salvas de bombas y toque de campanas inundaron los aires del pueblo y anunciaron la proximidad de la llegada de Mons. SERAFFINI, quien a su arribo al pueblo seguido de una carabana de coches que le fueron al encuentro poco antes descendió del automóvil que lo conducía en la compañía del Notario Mayor de  la Curia eclesiástica de Mercedes, Presb. ALFREDO PIRONIO, actual cardenal de la iglesia que reside en el Vaticano, impartiendo la bendición a todos los presentes. El Delegado Municipal HUMBERTO MONTAIUTTI, leyó su discurso de bienvenida, misas, recepciones, comuniones de niños y adultos jalaron su apostólica visita en  la SOCIEDAD ITALIANAA , habló el sábado 3 por la noche sobre el Papa PIO XII, con gran asistencia de público. Ese domingo, encabezó una gran procesión enrededor de la plaza colmada de espectadores. Fotos que tenemos dan fe del numeroso público asistente; al final habló de quienes lo habían acompañado con tanta unción agradeciendo su presencia y encomiando la labor pastoral del Padre FORTI. Ese mediodía se sirvió un gran almuerzo en el Bar 25 de Mayo, de los señores Marino en que el que se despidió al Obispo el Dr. ARMANDO VIOLAPRIOLI con un sentido discurso, al que agradeció Mons. SERAFFINI. Terminó la visita con la quema de fuegos de artificio. Monseñor Seraffini y su comitiva entre los cuales estaba el actual Cardenal Pironio, se alojó en  la Estancia Las Petaquitas como invitado del Dr. Francisco Quesada, quien recibió en recuerdo una magnífica medalla que conservó. Ayudaron en la organización del recibimiento, sacaremos datos del mismo periódico, una comisión integrada por ANGEL FERRERI, ISIDORO CABENAGHI, ANTONIO BURGHEÑO, ANTONIO ASTONDOA, SALVADOR SCARPELLO, MARIANO BIDEGARAY, GUILLERMO URALDE, CARLOS PILATTI, TOMAS GARCIA, ALBERTO ABRAHAM, las hermanas FAPITALLE, MIGUEL ZANELLA, MARCELO HERRASTI, JUAN D’ANGELO, SANTIAGO CIMINO, JUAN TAMBORÍN y el Comisario MANUEL RIVERA. La señora Ivonne J. de Patrucco fue quien ofreció al Obispo un ramo de flores a su llegada. En esta ocasión se inauguró el púlpito de madera(hoy arrumbado) donado por el señor ANDRES FAHEY y señora, cuya ceremonia apadrinaron junto con doña ANGELA GOROSTIOLA, las señoras de Patrucco, Scarpello y Zanella. El 17 de marzo de 1963 hizo una visita pastoral el Obispo Dr. ANTONIO QUARRACINO, actual Arzobispo de Buenos Aires cardenal de la iglesia (Juan R. D’Angelo, le hizo un reportaje a Quarracino quien en un momento dijo: «vean lo que son los tiempos, aquí hay alguien con un grabador»). Recién en noviembre de 1970 se repitió la visita de un obispo, que lo fue el 9 de julio Monseñor ALEJO B. GUILLIGAN, quien retornó en los años 1974, 1979, 1982, 1988, 1990 y 1991. en el año 1992, vino su sucesor en  la Villa Obispal Mons. JOSE VICTORIO TOMAN.
Acotamos que recién llegado el padre Bertolotto a O’Brien, fue visitado por dos miembros de la congregación de los INMACULATINOS. O’Brien fue el primer lugar donde vinieron curas de esa congregación italiana. Cuentan los memoriosos que don EMILIO BENOZZI, los homenajeó en su campo y les preparó un gran recibimiento, al entrar los homenajeados en su campo fueron recibidos por la familia en pleno y don EMILIO efectu{o una salva de disparos al m{as puro estilo militar. Los italianos, acostumbrados quizá a los avatares de la guerra, al oír los disparos, escaparon y se escondieron en un sembrado de maíz cercano suscitando la carcajada del padre BERTOLOTTO y la familia  Benozzi, quiénes le brindaron seguidamente el agasajo preparado. Ya se dijo que en reemplazo del Padre Pedro Forti llegó el padre Enrique Caleri, italiano, también de la orden de los Palotios; una vez trasladado de nuestro medio estuvo en varias Parroquias del País; entrar en estos detalles en realidad no viene al caso, pero si, estacar que mientras ejercía su sacerdocio contrajo una grabe enfermedad; mientras esto padecía, estuvo de visita en O’Brien y los que lo vimos intuíamos que nada bueno podríamos esperar, pero, como un viejo proverbio dice, ...”los caminos del Señor son infinitos...”; mientras soportaba los embates de su dolencia; viajó, como ya dijimos a Italia; fue tratado por los mejores especialistas, pero en un momento dado su salud se había deteriorado casi totalmente; en un momento angustiante y presintiendo que llegaba a su fin, se encomendó a Dios y casi hablando con El, le dijo: porque Señor, no me concedes  la Gracia de vivir u tiempo más, quiero visitar O’Brien, sus campos y mirar su cielo....?; y como los caminos del Señor son infinitos, concedida le fue esta gracia. Quien esto escribe, siempre estuvo al tanto de su vida a través de  la Señora Elvira de Revuelta quien mantenía correspondencia con el Sacerdote y por ella nos enteramos de su restablecimiento y su deseo permanente de visitar el pueblo donde tantos recuerdos y amigos había dejado; y así fue que un día y con mucho placer, recibimos la noticia que visitaría el país y por su puesto vendría a O’Brien; el 18 de mayo de 1996 se produjo su arribo; l domingo 19 ofició  la Santa Misa , en medio de una emoción indescriptible de los feligreses que colmaron  la Parroquia llegando hasta ocupar toda la entrada; el acto religioso fue seguido con unción por la feligresía; pero las lágrimas en muchos casos, opacaron los ojos de asistentes y sacerdotes; las palabras del Padre Caleri, dichas a media vos, parecieron penetrar las viejas paredes de la iglesia, y en algunos momentos de su alocución, la emoción impedía su desarrollo; terminada la misa, el Padre JOSE CICCONE, acompañante de Caleri, conversó con los fieles, ganándose de inmediato la simpatía de los presentes con su verborrea y calidez. Fue que en ese momento que quedó establecido que antes de viajar definitivamente a Italia, el Padre Caleri, vendría a compartir la mesa con la gente que lo recordaba; y en el mes de junio, se concretó esta visita, pero no vino el padre Ciccone sino un joven sacerdote filipino que estaba completando sus estudios en nuestro país; relatar lo que fue esa cena, llevaría u amplio capítulo de este libro; en cuestión se llevó a cabo en Juventud Unida el 8 de junio; el padre Caleri, fue viviendo intensamente cada momento de la misma a sus ya casi flamantes 76 años –los cumpliría el 3 de junio próximo- la vida le estaba brindando la inmensa alegría de disfrutar de sus amigos; le fueron entregados obsequios; se habló en su honor recordando su afable y bondadosa personalidad y cada uno relató lo que el Padre le había Inculcado; el, a su vez, recordaba sus tiempos en los que gustaba salir al campo con sus monaguillos a cazar perdices (siempre al vuelo, nunca en tierra decía), pasión ésta que había heredado de su padre; se cantó en esa reunión, llevándose el Padre una grabación y fotografías a su Patria como así también una grabación de un reportaje efectuado en  la F.M. SPACE de nuestro medio, algo curioso ocurrió al día siguiente: un llamado efectuado a  la Radio por una oyente (Cacho Montaiutti) a Juan R. D’Ángelo, daba cuenta que el padre Había sido visto en compañía del Sacerdote Filipino rumbo a nuestro Cementerio Y A PIE; la mañana era muy fría, pero el Padre cumplía con su deseo: orar por sus muertos, conocido o no, pero que de alguna manera eran su familia; y llevaba adelante el fuerte anhelo que desde Italia y alguna vez desde su lecho de enfermo lo impulsaba a seguir viviendo:.. “POR FAVOR, SEÑOR, DEJAME IR A O’BRIEN, VER A SU GENTE Y MIRAR SU CIELO...” ...y como alguien lo dijo, ...”LOS CAMINOS DEL SEÑOR SON INFINITOS...”