- La riqueza afluía y
muchos de sus antiguos fundadores se retiraban de sus
negocios a gozar del merecido descanso que su trabajo y
el ahorro les había compensado. Uno de ellos fue don
DONATO LASALA quien en 1918 compró la quinta sobre la
calle Moreno (la que lleva al cementerio) y que hoy es
propiedad de su nieto HAROLD. Don Donato había nacido
en BASILICATA LACANA, CALABRIA, en 1873 y a los 10 años
vino a la
Argentina ; jovencito aún se instaló en esta zona y
fue chacarero en Las Petaquitas, ahí nacieron sus hijos
en una casa –hoy tapera- cuyos árboles aun se ven.
Con el dinero ahorrado compro ese lote de tierra,
construyendo su casa y plantando ahí gran cantidad de
árboles. Eran tantos que crecían unos debajo de otros,
todos cuidados por la mano de su esposa, ANGELA MARINO Y
SUS HIJAS; Ángela Marino era la hija de Lorenzo Marino
y Teresa Olivetti, nacidos en Italia, quienes tenían un
campo de su propiedad cercano al de Torello. Su hermano
Mateo Marino Olivetti,
casado con Damiana Chaparro, son los antecesores
de esta familia que vive en O’Brien. Sus hijas, Ángela
y Paula Marino de Celio, son las que recordamos con
afecto los Quesada, teniendo siempre presente a Don
Donato con su bonachona sonrisa, sus gruesos anteojos y
u automóvil RUGBY modelo 1924 con el que se trasladaba
de un lado a otro, conducido por su hijo PASCUAL,
fallecido en noviembre de 1994 con 90 años cumplidos;
con respecto a Don Pascual, tanto Quesada como D’Angelo
y muchos otros, tuvimos el honor de haber sido invitado
por expreso pedido de el, al almuerzo conque quiso
festejar su cumpleaños numero 90, fue una grata reunión
donde los amigos no solo compartimos la mesa, sino también
un sin fin de recuerdos y cosas vividas en este su
querido pueblo O’Brien. Volviendo a Don Donato, fue
fiel administrados de los bienes de la familia Quesada
por el espacio de tres generaciones, hasta que la muerte
lo sorprende y lo arrebata de este mundo en 1956 cuando
tenía 83 años. Otra figura propia de O’Brien era la
de BENIGNO ARIAS, dueño del hotel de su nombre situado
frente a la
Estación (donde hoy se encuentran los silos de cereales
O’Brien); lo recordamos patentemente a la llegada del
tren para ofrecer a quien llegaba por primera vez, su
negocio de hospedaje. Era bajo, de figura gruesa y rengo
de una pierna. JACINTO BERTOLA, también comienza en
estos años su actividad como almacenero, al adquirir a
FELIX ALFARO su negocio al que concurríamos los Quesada
a menudo a buscar mercaderías. Quien vino también por
estos años y cuyo recuerdo esta bien unido a la niñez
de nuestra familia, fue Don JOSE LESCHIUTTA. Había
nacido en BALVAZZONE, UDINE, ITALIA y emigró primero al
YUKON en ALASKA, donde fue minero, dejando a su esposa
MARIA NOCENTE. Estuvo allí 11
años trabajando y viajando permanentemente para
ver a su familia. Allí nació en 1914 su hijo ANTONIO,
vecino hoy de O’Brien y muy querido por nosotros. En
1918 se trasladó con su familia a CANADA donde tenía
primos trabajando siempre como mineros; estuvieron 14
meses, hasta que LESCHIUTTA enfermó de ciática y quedó
impedido de realizar esa labor. Decidieron regresar a
Italia y ahí un naturista lo curó definitivamente con
cataplasmas. Pero el clima político de Italia con
MUSSOLINI era inaguantable y quizo regresar al Canadá,
pero ese país había cerrado por entonces la inmigración,
razón por la cual decidieron venir a
la Argentina en el año 1922; en este país tenía
una hermana, VICENTA LESCHIUTTA, casada con JUAN BERTORA,
que vivía en O’Brien; su cuñado JUAN NOCENTE,
carpintero, vivía en el pueblo MARIANO ACOSTA. Viajaron
en el famoso barco PRINCIPESA MAFALDA y su primera
experiencia en la argentina fue calamitosa. Se le ofreció
un trabajo en un campo retirado, situado en Gualeguaychu
–Entre Ríos- donde fue maltratado y vivía en una
soledad indigente. Venido a O’Brien, venido a O’Brien,
trabajó en el matrimonio Leschiutta en el viejo almacén
de BALESTRASE Y CABAGNA, el como quintero y la señora
como cocinera. Poco a poco, Leschiutta fue formando una
posición económica y se transformó en albañil. Quien
esto narra, recuerda las dos matras que construyó en
las Estancia Las Petaquitas y la copete, como también
fueron obras suyas todos los puestos de Las Petaquitas.
También realizó obras artesanales en la casa nueva de
la Estancia. Aún lo vemos con su bigote,
sombrero negro, su sonrisa continua y el hablar
entrecortado entre italiano y castellano. Su hija GINA,
que vive en Los Toldos y nacida aquí estuvo también
vinculada ala familia Quesada. Volviendo a la actividad
social, por los años ’20 el Club Social en
la Avenida O ’Brien entre Chacabuco y 25 de
Mayo, propiedad que fue de Comellini, desarrollaba gran
actividad. Tenia restaurante con mesas dispuestas con
mantel blanco y se servía vino francés. Cuando se
realizaban bailes, a las señoritas del pueblo iban a
buscarlas a sus casas con un carruaje tirado por
caballos y conducido por el señor MOTTA.
La Comisión Directiva del Club, entre quienes se
destacaba el señor JOSE BEDE, nombraba a los caballeros
que debían sacar a bailar a las niñas que no habían
sido invitadas para que de esta forma nadie quedara sin
bailar, rasgos caballerescos de otras épocas. Era además
riguroso para los hombres ir de saco y corbata. Solo podían
entrar a aquel sus socios y aquellas personas que habían
sido invitadas. Así ocurrió un hecho en cierta ocasión
en que llegó don JOSE FERNÁNDEZ, dueño por entonces
del almacén y casa de cereales de Morse; como no tenía
invitación debió retirarse. En ese entonces las
comunicaciones no eran tan fáciles y generalmente se
viajaba en Sulkys o algún vehículo tirado por
caballos. El Club tenía como misión arreglar las
calles del pueblo, obra que el señor Bede puso siempre
particular empeño. Es también en esos años cuando
O’Brien tiene luz eléctrica. La idea fue en sus
comienzos de Don JUAN URTAZUN, MARCELINO HERRASTI y JUAN
ECHEVERRÍA. Este último que era técnico en motores y
máquinas y que en esas condiciones vino como empleado
de la Casa
Zapateiro y Bede fue quien a la larga instaló
la Usina Eléctrica que por tantos años iluminó
a O’Brien desde la caída del sol hasta las 12 de la
noche. Por supuesto que en las grandes ocasiones
festivales o bailes especiales, como así también
velatorios, este horario se prolongaba. MARCELINO
HERRASTI, era español originario de GUIPÚZCOA. Estaba
casado con JUANA ECHEVERRIA, hermana de Juan; fue esta,
una familia muy considerada en O’Brien. Sus hijos
fueron; MARÍA, casada con PEDRO (Pirino) UNCHALO,
NICASIO, casada con PAULINA GIORGIO, MARCELO, casado con
MAFALDA BERTOLA, ANTONIO, casado con CELIKA FAPITALLE
(Vieja) y SOLEDAD, casada con ALEJANDRO ZAMBRANO; todos
ellos han dejado hijos que viven en Buenos Aires. Por su
parte los ECHEVERRIA eran oriundos de
la VILLA DE OÑATE –ANTE- IGLESIA DE ARAOS
(GUIPÚZCOA) ESPAÑA; JUAN, nació el 24 de noviembre de
1890. era hijo de RAIMUNDO ECHEVERRIA, cantero de
profesión y de VICTORIA ARANA. Joven vino a
la Argentina , radicándose en Los Toldos donde
caso con SARA CABALLERO, sus hijos RAUL, KIKO y COCA,
nacieron en O’Brien. Volviendo al tema de la luz eléctrica,
el 22 de agosto de 1992, el Consejo Deliberante de
Bragado redactó un documento que en 40 artículos
ofrece en licitación el servicio eléctrico de O’Brien.
Era Intendente de esa ciudad el Sr. MANUEL J. SALCEDO.
Por el se tendrían
13.600 metros de cable para dar luz, que daría a
la Municipalidad en calidad de impuestos la suma
mensual de $1.224,00 deducido el 5% que quedaba a
Echeverría como comisión por el cobro a los usuarios.
La maquinaria a instalar debía tener como mínimo de
30 a 35 H.P. el pliego de condiciones especifica
detalladamente como debían ser los cables, los
aisladores (de porcelana), postes, y demás. Daba un
plazo de un año para la puesta en marcha de la usina y
de 20 consecutivos para la concesión de la misma. Debía
poner 38 focos de 300 bujías para el alumbrado público
cuyos gastos debía absorber. Lo mismo debía hacer con
la luz de la
Sub-Comisaría y Delegación Municipal. Existían cláusulas
punitorias por abandono o desidia en el cuidado de la línea
y focos. El 12 de febrero de 1921, Don Juan Echeverría
se presentó al Consejo Deliberante aceptando, con
modificaciones, el pliego de condiciones elaborado por
el mismo. El 13 de abril de ese año fue aprobado y el
14 de noviembre dictó el Intendente Salcedo la
ordenanza Autorizándosele a Echeverría la concesión
de la Usina
Eléctrica de O’Brien. Es pues a partir de 1922 que la
población comenzó a gozar de los beneficios de la
electricidad. Desde entonces hasta 1970, O’Brien vivió
con el horario eléctrico que le daban los poderosos
motores de Echeverría (que aún permanecen en los
galpones que se construyeron para cobijarlos). A partir
de este último año comenzó a fluir la electricidad
dada por la
Cooperativa Eléctrica de Bragado, con horario continuo
pero supeditado a los avatares de todo temporal de
lluvia o vientos y desgraciadamente con costos bien
altos. Hemos hablado en capítulos anteriores de la
primera firma ganadera; fue la de GUIDO BALDASSINI y
CIA, que desde 1911 operaba en la zona. Es muy probable
que en la feria estuviera situada en
la Estancia SAN EDUARDO, sobre el camino a San
Emilio, mano izquierda. Allí la tuvo posteriormente
JUAN URTAZUN, quien tenía una relación familiar con el
mayordomo de Santiago Bowen, heredero de O’Brien y que
se llamaba JUAN MURRIA. Otros ferieros que vinieron en
la década del ’20 fueron los CASTROS HERMANOS,
quienes primero se instalaron en el predio que ocupó
URTAZUN. Al tiempo alquilaron a los Unchalo el terreno
situado junto a LA
ARGENTINA y que desde entonces ha sido feria. La
siguieron allí como ferieros ernesto MICHELOUD e
IBARRA, luego L’HOPITAL HERMANOS, PURICELLI, GANADEROS
DE O’BRIEN y la actual FERIAS O’BRIEN. Perteneció a
PURICELLI el carrito para rematar que aún se ve en la
feria, ya muy envejecido por supuesto, luego de más de
40 años de trajín y servicios. El 26 de noviembre de
1925 es la fecha de nacimiento de una Institución que aún
perdura: hablamos de
la SOCIEDAD ITALIANA ROMA, cuyo primer Presidente
fue el señor ANGEL FERRARI; obtuvo Personería Jurídica
el 24 de febrero de 1933 y en diciembre de 1942 se
aprobaron sus nuevos estatutos editándose los mismos en
unos folletos que hemos tenido en nuestras manos. El
actual edificio de la Sociedad Italiana Roma fue construido en 1939 y 1940 con
el donativo de socios y otras personas. Quien más dio
fue CELESTINO ARIAS que abrió la donación con $300,00
con $2000,00 se anotaron JUAN ECHEVERRIA, ANGEL MARTÍN,
ALBERTO MOLEA, TOMAS GARCIA, ANGEL FERRERI, ANTONIO
BENOZZI, LUIS GRANCELLA, JACINTO BERTOLA y SANTIAGO
QUAGLIA; con $100,00 lo hicieron: PABLO MANZIONE,
SANTIAGO ROCCA, DOMINGO LAGRUTTA, CARLOS PILATTI, JUAN y
JOSE MOLEA, LUIS FRANCHESCHI, SANTOS ROSSI, PEDRO
SAIONZ, ANDRES CALAZA, JULIO NICIEZA, NICOLAS YANNONE,
JOSE CASTELAO, FRANCISCO SIO, JOSE BOTTA, LIVANO Y
COPAYTICH, MAXIMILIANO FAPITALLE, FRANCISCO QUESADA,
MARIA G. de ELIAS, PEDRO MAZZINI y una enorme cantidad
de personas que alargaría mucho este relato. La nueva
Sede de la
Sociedad Italiana , que ya tiene más de 50 años es un
claro ejemplo del empuje de los habitantes de O’Brien;
fue inaugurado el 21 de SEPTIEMBRE DE 1940. El 5 de
febrero de 1937 la
Sociedad Italiana recibió en calidad de depósito todos
los bienes muebles de
la ASOCIACIÓN DE FOMENTO Y CULTURA disuelta por
- decisión de su última
Comisión Directiva integrada por los señores FRANCISCO
MANZIONE, JOSE MAENZA, BENIGNO ARIAS, IGNACIO SÁNCHEZ,
PAULINO IGLESIAS, ANGEL SALA y BRUNO VILLOTA.
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