- O’Brien tiene y tuvo
personajes n que le dieron carácter al pueblo;
circunstancia que no debe ser ajena a ningún lugar del
país; pero en el nuestro, personajes que perduran y
perdurarán en la memoria y recuerdo de todos nosotros,
viven permanentemente a través de anécdotas
enriquecidas, o, con hechos que algún inteligente amigo
le endilgara sin dudas a estos; todos ellos quedarán
para el recuerdo –reiteramos- de las generaciones y
sin duda por su idiosincrasia O’Brien los seguirá
generando. De las épocas de nuestros mayores y nosotros
mismos desde nuestra niñez, hemos conocido a seres que
nos han dejado huellas; aún hoy, después de fallecido,
los nombra como si a cada rato estuviésemos con ellos;
creemos, no debe existir homenaje mejor; cuando algún
amigo fallecido, te arranca una sonrisa al recordarlo,
es como si él mismo, viviera el instante; desde los
primeros años de la fundación del pueblo, los
personajes formaron parte de la vida obriense. Después
de los años desvanecieron sus imágenes, pero en las
largas charlas de café, surgen sus historias de vida,
que es como revivirlos de vez en cuando; uno de ellos
por ejemplo, fue el Merejo Gómez, dueño del almacén a
la entrada de VILLA ELBA, cuyo mal carácter le valió
una paliza feroz propinada por la policía en el almacén
de LAMAS; cada vez que oímos sonar el teléfono, los más
viejos de O’Brien solemos decir:... MEREJO NO ESTA...
en alusión a una empleada que tenía el Merejo y que no
sabía contestar el mismo; y como el teléfono seguía
sonando, lo insultaba y le gritaba le’ dicho que
Merejo no está, carajo...! o ese gaucho CHIRINO, que
terminó sus días como guardián de ciertos personajes.
Y el famoso BORREGO a cuyo hijo (que tubo con una mujer
de Los Toldos), le CORTO UN DEDO PARA RECONOCERLO ENTRE
TANTOS GURISES. Hasta hace poco más de 20 años, vivía
en O’Brien un hombre que pasó con creces los 100 años.
Era JUAN GONZALEZ –“EL INDIO GONZALEZ”- que pasó
los últimos años de vida en el rancho que poseía en
el BARRIO DE LAS RANAS. Gonzalez, era un indio rubio, de
ojos celestes, heredados
sin duda de su madre, vasca, robada en uno de esos
famosos malones organizados por CATRIEL, en plena guerra
civil entre la
Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires en
1858. robada en las cercanías de San Nicolás esta
pobre mujer fue a parar a las tolderías. Allí el 1 de
septiembre de 1859, nacía su hijo, que alcanzamos a
conocer. De su madre poco se acordaba GONZALEZ.
Rescatado por uno de esos canjes que hacían los
caciques por caballos, yerba y alcohol, volvió a la
civilización muy nueva para él. Luchó contra los de
su raza como soldado y luego fue peón en los campos del
General ATALIVA ROCA. Su ancestral raza lo llevó a los
años de ser resero y así ambulaba por los campos
abiertos cuidando hacienda ajena. Por último se instaló
en esta zona como chacarero. La civilización, lo había
conquistado y así como había manejado con dominio el
sable primero y luego el rebenque y las espuelas, fue el
arado su instrumento de trabajo. Y así trabajó por
varios años tierras de Las Petaquitas. Juan Gonzalez
fue el arquetipo de los que fue el hombre de campo de la
vieja Argentina,, el que no se arredraba si tenía que
pelear con el sable, con el rebenque o con el arado. El
viejo INDIO GONZALEZ un personaje legendario de O’Brien,
muerto hace muy pocos años; estas notas se las debemos
a Marcelo Rossi, quien gentilmente nos prestó una
revista, donde se le hace un reportaje y donde también
está su foto. Y en la lista de personajes de O’Brien,
seguimos con quien llegó a estas tierras a fines de los
años ’20. Era él, un inmigrante italiano que bien
pronto se hizo conocer por u especial modo de ser se
llamaba LUIS MILANO y era pariente de los BONIN, familia
que tenía un hotel frente a la estación de Bragado. Su
llegada a la zona se debió porque su primo PIO BONIN,
era puestero en la
SINA-SINA. Pero nadie lo conocía por su verdadero
nombre, sino por el apodo de “GIGIO DE LAS
PETAQUITAS”; tenía un carácter oscilante, pues
pasaba de la alegría a arranques de malhumor con gran
facilidad. Tenía en su vida una historia por demás
triste y violenta; teniendo apenas 14 años –es decir,
muy jovencito- fue incorporado al Ejército de su país,
peleando en la guerra del ’14; estando en una casamata
en medio del fuego con varios compañeros, le tocó en
suerte ir a buscar comida en medio del fuego cruzado.
Ante una orden, no tuvo más remedio que ir. No había
caminado 100
metros cuando una bomba cayó en el lugar donde habían
quedado sus compañeros. Ninguno quedo vivo. En Las
Petaquitas fue cocinero durante muchos años, después
que Doña Elisa y Don Marcos Casagrande se retirarán.
En los corsos era la figura destacada por su ánimo y
sus juegos de carnaval. Indudablemente era afecto a la
bebida y en uno de esos bailes, después del corso,
quizo entrar sin pagar. Al prohibírsele el ingreso en
el Bar de Alvarez, les dijo en su hablar de
cocoliche:... “Ma come, no mi conocí...? io sono
Gigio de Las Petaquitas, quirido...!” y AHÍ LE QUEDO
EL APODO. En cierta época se fue a Buenos Aires en
busca de otros horizontes y probablemente con la
esperanza de encontrar una compañera. Le fue mal y tuvo
que volver, recordamos como al venir en un verano le
pidió a la
Señora Quesada que intercediera para volver a trabajar
como cocinero. Y así volvió a Las Petaquitas para gran
alegría nuestra, pues nos hacía reír con sus chistes
y salidas oportunas. Murió, no recordamos cuando, pero
en su puesto de cocinero. GIGIO DE LAS PETAQUITAS, un
PERSONAJE... Nuestra última recordación de este capítulo,
es de alguien cuyo recuerdo perdura en la memoria de
muchos con nostalgia y cariño. Nos referimos a don
SALVADOR CIRIGLIANO. Había nacido en Chacabuco de
padres italianos en 1901.
parece imposible que este hombre tan criollo
tuviera en sus venas tan pura sangre italiana. Es el
ejemplo de cuanto influye lo telúrico. Tenía un
hermano que se llamaba FRANCISCO que trabajó como
peoncito también en LAS PETAQUITAS. Al irse, vino
Salvador, de OCHO AÑOS SOLAMENTE...! esto era en 1909 y
desde entonces hasta su muerte en 1972 no salió más de
la estancia.. mi abuela –dice Quesada-
la Sra. de Elías le quizo enseñar a leer y
escribir con gran trabajo; no lo consiguió. Don
Salvador, sin embargo, aprendió el libro grande de la
naturaleza. Y así también, mientras iba creciendo, fue
ascendido en la confianza del Dr. Elías, quien siempre
lo estimó y promovió. Después de 1920 se casó con
MARIA CEVALLOS (hermana de RUDESINDO y prima de ESTEBAN,
quienes ya hemos nombrado, miembros de las primeras
familias de O’Brien). Desde entonces vivió en
LA DELIA , hasta que los años le impidieron
vivir solo y contra su voluntad tubo que ir a la
estancia. Era hombre callado y no dejaba traslucir lo
que sentía. Su único hijo, ISMAEL MARIO, murió a los
20 años, el 10 de abril de 1944 cuando hacía la
conscripción. Tuvo una apendicitis aguda y le dieron un
purgante como medicina. Fue para esos padres un golpe
terrible que lo aguantaron con un temple fuera de lo común.
Doña María era una mujer bonita y siempre se la veía
arreglada con un estilo antiguo. Hablaba bajo y mostraba
siempre una gran educación. Murió antes que Don
Salvador. Pero la fama de este fue grande en la zona por
sus mentados poderes y curaciones que hacía. No había
hueso dislocado que no pusiera en su lugar. Curaba
muchas afecciones. Con la hacienda hacía otro tanto. Es
famosa la vez que arriando hacienda, acampó en un lugar
plagado de yuyos venenosos. Por el frente venía otra
tropa y su capataz, que la traía con gran prisa para
que no comieran los animales de esos pastos, le avisó
del peligro a Don Salvador y se quedó; ninguno de los
animales tuvo el mejor contratiempo. Así se fue
afianzando y haciéndose conocer. Nunca tomaba alcohol.
Se dice que sus conocimientos los tubo emborrachando a
un viejito famoso, que al dárselos, perdió sus
poderes. Pero gracias a esto, esos poderes llegaron
hasta nosotros. Ignoramos si Don Salvador se los pasó a
alguien. Su vida fue siempre a favor de los demás y
nunca se negó a nada que fuera correcto. Y cuando hubo
algún robo de hacienda en la zona, su baquía en el
conocimiento de las pisadas de los animales le sirvió
para que fueran halladas.
- Todo lo narrado, en cuanto
a la hombría de bien, la personalidad y la honestidad
de Don Salvador, unido a su fama como hombre poseedor de
ciertos poderes que muchos llaman la atención y otros
no los toman en cuenta, hicieron de este personaje del
campo que a su alrededor su figura se rodeara de una
leyenda y no hay obriense de edad y no tanto que no
tenga gratos recuerdos de don SALVADOR CIRIGLIANO.
LEYENDA Y REALIDAD DE UN HOMBRE BUENO...!
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