- Me
veras volver O’Brien de mis amores…
- Roque Bellantonio y Nilda Quintana regresaron a
agradecer y cumplir promesas
- El
obriense que volvió en el mes de Septiembre tras 72 años
de ausencia, regresó esta semana con los materiales didácticos
que él mismo creó y un inmenso agradecimiento por el
cariño recibido en aquella primera visita. También trajo
un manojo de sueños que ya tienen camino para ser
cumplidos.
-
- Hace
unos meses teníamos el honor de brindarle unas líneas a
Roque Bellantonio. Un hombre que si bien no había nacido
en nuestro pueblo, lo había adoptado como propio durante
su infancia cuando estas calles pasaron a ser también
suyas. Un hombre que en su insipiente juventud armó su
equipaje y se marchó. Setenta y dos años habían pasado
de aquel momento, cuando Don Roque y sus 89 años
decidieron, en el mes de Septiembre, volver … Volver a
buscar el corazón que nunca se llevó.
- Mucha
emoción contenida encontró eco en cada palabra, en cada
recuerdo, en cada lágrima. Muchas ganas de vivir, de
construir, de ayudar. Y esta semana, O’Brien volvió a
recibirlo. Desde su partida hace casi dos meses, el anhelo
de regresar se hizo incontenible y superados los problemas
de salud que su primera visita le ocasionaron, regresó.
Según lo expresado por su esposa, la asistente social
Nilda Quintana, tres motivos le urgían: traer el material
didáctico de educación vial que él mismo construye con
material de desecho que había prometido a las
instituciones educativas y que se unen a los ya entregados
en su primera visita; el agradecimiento profundo hacia el
Delegado Municipal, “Hugo” como él lo llama y hacia
los viejos y nuevos amigos y su deseo de plantar un árbol.
Tras hacer entrega de sus creaciones, de reencontrarse con
los afectos y delimitar el momento y lugar en que se
llevará a cabo su sueño, el semáforo puso su luz verde
y Roque tomó camino rumbo a la ciudad de Mar del Plata,
donde reside. Pero la felicidad se advertía en sus ojos,
sabe que pronto, muy pronto, los caminos de la vida que
hace 72 años lo habían llevado de aquí, lo traerán de
nuevo.
-
- ¡O’Brien
de mis AMORES!
- Honda
pasión es la que siento,
- milagro
emocional en tus paisajes,
- fuiste
cuna y sol de mis aprendizajes
- en
gran tiempo, volví para el encuentro.
-
- Llanura
ancestral de suelo generoso,
- creció
tu dimensión, creció la VIDA,
- te
hallé mitad pueblo, mitad ciudad
- fruto
de trabajo, afán y esperanza renacida.
-
- Los
sueños de nativos e inmigrantes
- entrelazados
surgieron de VERDAD,
- construyendo,
creando paso a paso:
- progreso,
elevación, IDENTIDAD.
-
- Al
abordar tu TIERRA, que cordial invita,
- ingresé
exultante, con profundidad
- a
sentir, de veras, lo que significa
- O’Brien,
Buenos Aires, “CIUDAD de AMISTAD”.
-
- Luego
cada espacio devolvió recuerdos
- cada
rostro nuevo inventó una emoción,
- cada
gesto humano cálido y sincero,
- sorpresa
inefable, colmó el corazón.
-
- O’Brien
suelo amado, terruño florido
- volvió
un hijo tuyo de lejos, en tiempo,
- volvió
ilusionado para el reencuentro
- de
“aquel corazón que nunca llevó”.
- -de
1935 a 2007-
-
- Roque Bellantonio - Mar del Plata. Bs. As.
-
- Agradecimiento.
- SEÑOR
DON ROQUE BELLANTONIO Y SEÑORA:
- El
personal directivo, docente y niños del Jardín de
Infantes Nº 903, “Constancio C. Vigil” de O’Brien
queremos agradecer por el excelente material didáctico
que nos donaron con tanta generosidad. Un gesto
invalorable, porque fue confeccionado creativamente por
sus propias manos utilizando material de desecho, pensando
en los niños con un enorme corazón y mucho amor en su
trabajo.
- ¡Don
Roque! Muchas Gracias a usted por dejarnos un poco de ese
afecto que posee en las producciones artísticas que serán
utilizadas por los niños ampliando los aprendizajes.
- Estas
acciones desinteresadas nos hacen soñar con un mundo
mejor…
- Jardín
de Infantes Nº 903, “Constancio C. Vigil”
- Noviembre
de 2007
-
- “A Don Roque”
- Don
Roque se presentó
- en
nuestra escuela un día,
- dejándonos
con su charla
- una
enseñanza de vida.
-
- Que
fuerte atracción ejerce
- mi
pueblo sobre su gente,
- que a
la vuelta de los años
- no lo
olvidan, siempre vuelven.
-
- La
vida le regaló
- alegría
y sinsabores,
- pero
él nunca olvidó
- al
pueblo de sus amores.
-
- ¡Que
lindo! Cuantos recuerdos
- que
atesora en su memoria,
- me
quedaría mil horas
- escuchando
sus historias.
-
- Norma.